Tiempo de traiciones

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Julio 22, 2010

Raúl Torres Barrón*

Varios sucesos de la vida pública nacional nos indican que llegaron los tiempos de las traiciones. Parecería que está en los genes de los actores políticos y que florecen al final de cada sexenio. Los últimos acontecimientos parecen confirmarlo.

Fernando Gómez Mont salió del gabinete, se dice, por traicionar al PAN y al Presidente. Es decir, por estar en contra –lo dijo públicamente— de las alianzas entre Acción Nacional y el PRD, además de haber renunciado al blanquiazul, en congruencia con su posición. Era el mejor hombre del gabinete, pero eso no valió. Como dijo Claudio X. González: “Calderón es un árbol bajo cuya sombra no crece nada”… 

En el último sexenio priísta, para muchos miembros del tricolor, el propio presidente Zedillo traicionó al PRI al entregar el poder a Vicente Fox, en cumplimiento de compromisos adquiridos con Washington durante la crisis de diciembre del 95. Lo cierto es que el mandatario priísta siempre se mantuvo lejos, con una “sana distancia” del partido que lo llevó al poder, y se negó a tomar decisiones en vísperas de las elecciones que podrían haber apuntalado la candidatura de Francisco Labastida, como hubiera sido autorizar un  aumento previsto a pensionados, la legalización de autos chatarra en la frontera y el apoyo a los defraudados por las casas de ahorro en el bajío, como se lo solicitó el entonces candidato. 

Ese respeto a los procesos electorales nunca fue acatado posteriormente por su sucesor, Vicente Fox, que hizo abierta campaña contra “el Peje” López Obrador, ni por Calderón que abiertamente metió las manos para influir en las elecciones del 4 de julio pasado, con discursos y anuncios para eliminar la tenencia, reducir trámites fiscales y frecuentes apariciones en la televisión, a unos días de los comicios. 

La jefa de la Oficina de la Presidencia, Patricia Flores, se dice, también se va por traicionar al Ejecutivo. Es decir, por impulsar la candidatura del secretario de Educación, Alonso Lujambio, en contraposición con el favorito del Presidente, el titular de Hacienda, Ernesto Cordero.

En el gabinete, en síntesis, se van los traidores y llegan los leales, aunque ninguno tenga la estatura política mínima para el cargo.

Pero no solo el PAN navega en la perfidia. La dirigencia del PRD –ese partido que en su creación constituyó el más grande esfuerzo unitario de la izquierda–  olvidó su historia y  terminó aliado con su antítesis, la derecha, en su afán de vetar al PRI. A estas alturas es obvio que su alianza con el blanquiazul no le trajo dividendos reales, sino que solo ayudó a darle vida artificial a lo que queda del proyecto político del actual régimen.

Ahora, por si no fuera suficiente,  la dirigencia de los “chuchos” se dispone a traicionar a López Obrador, al intentar someter su posible candidatura a la Presidencia al resultado de las encuestas –cuya “veracidad” quedó en entredicho en las pasadas elecciones–  y tal vez, incluso, a ponerlo a competir  frente a candidatos externos, como el ex rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente. 

En el PRI no cantan mal las rancheras.  La dirigente Beatriz Paredes está en medio del fuego amigo para impedirle que presida la Cámara de Diputados en el próximo periodo y con ello limitar sus aspiraciones al 2012. A su vez, Enrique Peña Nieto  valora entre elegir un buen candidato a gobernador o promover una iniciativa en el Congreso local –que tiene bajo su control-  para empatar la elección del próximo año en que se elige gobernador en el estado de México,  con la federal del 2012, para evitar una posible victoria aliancista que elimine sus aspiraciones presidenciales.

Como dijo Fouché: la única lealtad que tiene el hombre del poder es con el poder.

*Analista

AMLO será candidato

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Julio 15, 2010

Raúl Torres Barrón*

Al igual que el presidente Calderón, que ya comenzó a mover sus fichas rumbo a la elección presidencial del 2012, Andrés Manuel López Obrador que fue y sigue siendo su más feroz crítico y opositor,  se ha erigido de nuevo  como candidato presidencial ante el desconcierto de los dirigentes de los partidos de izquierda y del otro potencial candidato, Marcelo Ebrard.

Quienes lo conocen, y quienes lo rodean, saben que la declaración de AMLO en el sentido de que “ya no vamos a esperar, nosotros vamos al 12, para que quede claro…”, no fue fortuita, al azar. Reveló sus más profundas intenciones. Calculó bien los tiempos y aprovechó los verdaderos resultados de las pasadas elecciones, en donde el único triunfo real de la izquierda fue la de su amigo Gabino Cué, que capitalizó en su beneficio la campaña que durante meses hizo el tabasqueño en la sierra de Oaxaca. El otro bastión de la izquierda, la capital del país, lo controlan en sus bases, sus seguidores encabezados por René Bejarano, varios delegados  políticos y un gran número de funcionarios claves incrustados en el gobierno capitalino.

Todos ellos consideran que el jefe de Gobierno “es un activo importante de la izquierda, pero el mejor proyecto lo tiene López Obrador”.

Aun cuando al paso de los días ha bajado un poco el tono, y aceptó inclusive que respetará a quien esté mejor posicionado para ganar las elecciones del 2012, López Obrador sabe que si el PRD lo veta, acudirá de nueva cuenta a la radicalización y al Partido del Trabajo, (tal vez se sume Convergencia), para apoyar su candidatura. Estos partidos, hasta ahora, se han beneficiado  con escaños y curules en ambas Cámaras del Congreso por los votos que les acarreó la figura del Peje, sobre todo entre las clases más necesitadas.

La pregunta, entonces, es ¿a quien beneficiará la posición final del tabasqueño? ¿Si el PRD no lo apoya, la izquierda saldría más fracturada?

Entonces, el principal beneficiado podría  ser el gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto, que es el competidor más adelantado por la carrera presidencial. 

La única alternativa para frenarlo sería una candidatura de “unidad” contra el PRI en el 2012, y esta parece lejana. La otra, derrotar al candidato priísta a gobernador del Edomex, el año próximo, a través de una alianza PAN-PRD, está por verse, ya que el congreso estatal, de mayoría priísta, podría posponer un año la fecha de las elecciones –hasta julio del 2012–, y mientras designar a un gobernador interino por un año, decisión que sería cuestionada por la oposición, pero que es legalmente viable. 

Lo cierto, sin embargo, es que AMLO será candidato a pesar de los demás dirigentes de la izquierda. El tabasqueño, que hasta hace poco parecía liquidado, será un protagonista inevitable en la carrera hacia el 2012.

¿Quién lo puede frenar?

*Analista

¿Perdió el PRI o los gobernadores?

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Julio 8, 2010

Raúl Torres Barrón *

La propaganda oficial inunda espacios con el lema de que el PRI “perdió las elecciones” del domingo pasado, de que “no es invencible”, y de que las alianzas PAN-PRD pueden ganar el estado de México en 2011 e impedir que Enrique Peña Nieto gane en el 2012. Esta visión parece fortalecida ante el silencio y la inmovilización de la dirigencia priísta.

Los aliancistas están echando las campanas a vuelo prematuramente. Un análisis más detallado de lo ocurrido en las recientes elecciones puede demostrar que  no hay muchas razones para ese optimismo.

En primer lugar, el PRI no tuvo carro completo pero mostró una efectividad del 75% ya que mantuvo 6 gubernaturas, recuperó 3 y perdió 3. Además,  Puebla y Sinaloa fueron perdidas  frente a ex priístas, que apenas unas semanas antes cambiaron de camiseta, y en el caso de Oaxaca, frente a un pejista expriísta. La selección de los candidatos del tricolor permite suponer, al menos,  que los mandatarios no hicieron su tarea o cumplieron con compromisos contraídos de antemano. 

La conducta de cuando menos dos de los gobernadores es una incógnita ya que, contra la opinión del Comité Ejecutivo Nacional y de diversas fuerzas políticas locales, impusieron como candidatos a personajes sin perfil o con pocas posibilidades de triunfo.

Sobre Oaxaca y Puebla hay sospechas de que los gobernadores actuaron a propósito, es decir, facilitaron el triunfo de la oposición por arreglos contraídos con anticipación.

En los sótanos y pasillos de la política se comenta que cuando Ulises Ruiz no podía ni siquiera viajar a la capital de su estado, tomada por la APPO, y acostumbraba despachar en el hotel Nikko de la capital del país, llegó a un acuerdo con el Ejecutivo Federal para que le permitieran continuar con su mandato y después entregar el poder a quien se lo indicaran. Cierto o no, la verdad es que al poco tiempo entró la Policía Federal, impuso el orden y el pudo regresar a despachar, con todas las garantías, al palacio de gobierno.

En cuanto a Mario Marín, los rumores son de que cuando estaba a punto de caer por el escándalo de las grabaciones de Kamel Nacif y la detención ilegal de Lydia Cacho, hizo lo mismo. Pidió apoyo a la Federación y al poco tiempo el escándalo disminuyó, se detuvo la amenaza de juicio político y desafuero, y pudo concluir su mandato.

Sea o no cierto, la verdad es que en esas entidades se escogieron candidatos nacidos para perder.

En Sinaloa, el gobernador dividió a los priístas al escoger como candidato a un personaje que era ampliamente superado, en popularidad y carisma, por el senador Mario López Valdez. Sin embargo, vetó a éste porque pertenecía a un grupo político opuesto, el del ex gobernador Juan Millán, y además era amigo de Beltrones y Labastida, lo que le producía celos de poder.

En síntesis, la alianza PAN-PRD ganó con candidatos ex priístas, pero perdió en estados donde competía con candidatos propios, como eran Aguascalientes, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas. De acuerdo con esta lógica, el futuro de la alianza, es entonces postular a quien descarte el gobernador en turno.

Por otra parte, el tema de las alianzas no es nuevo, como ya lo comentó Pulso Político de Francisco Cárdenas Cruz. En Nayarit, por ejemplo, postularon a Antonio Echevarría, quien al poco tiempo de tomar posesión mandó al diablo al PRD y llegó a un acuerdo con Vicente Fox para ingresar al PAN. En este sentido, el PRD solo sirvió de comparsa.

El PRI, por su parte, pecó de exceso de confianza y no ha implementado ninguna estrategia para revertir mediáticamente la campaña de triunfo de los aliancistas. Es más, ni siquiera ha publicitado un triunfo nada menor, como haberle arrebatado con votos la capital, el congreso y las principales ciudades de Baja California al PAN, que lleva gobernando ahí varios sexenios.

En fin, unos están eufóricos por pequeñas victorias y otros parecen desconcertados por sobredimensionar su poder real ante el electorado.

*Analista

Lo que se juega este domingo

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Julio 1, 2010

Raúl  Torres Barrón*

Las elecciones del  próximo domingo 4 de julio marcarán la tendencia para los próximos años en el país y eso explica, en parte,  el ambiente de crispación política que vive la nación.

El PRI puede ganar cuando menos 10 de las 12 gubernaturas en disputa, lo que potenciará su posibilidad de  llegar a Los Pinos en el 2012 y eso al parecer es inaceptable para el Presidente y su partido, que durante semanas han mantenido una “guerra sucia”  contra los gobernadores y candidatos priístas, con  la esperanza de revertir el desplome de los candidatos de la alianza PAN- PRD, que el mismo promovió a través de Cesar Nava, el dirigente de su partido.

La importancia que el Ejecutivo y el PAN le dan a este proceso electoral, quedó de manifiesto por el activismo presidencial en vísperas de elecciones.

El PAN siempre luchó porque el Ejecutivo no interfiriera en los procesos electorales con anuncios de obras o inversiones durante los procesos electorales. El último presidente priísta, Ernesto Zedillo, cumplió esa petición. Sin embargo, el propio Calderón la desconoció al anunciar, la semana pasada, el  fin de la tenencia vehicular, y ayer, a 4 días de las elecciones, la simplificación y eliminación de trámites para las obligaciones fiscales, en beneficio de pequeños y medianos contribuyentes.

Además, aprovechó el artero crimen del doctor Rodolfo Torre Cantú, candidato al gobierno de Tamaulipas para  salir a la televisión y enviar dos mensajes en cadena nacional, en la que reiteró su gastado discurso contra el narcotráfico e hizo un llamado a “escuchar y dialogar” con todas las fuerzas políticas para decidir “una estrategia de Estado, no del Gobierno” contra el narcotráfico.

Sin embargo, ayer mismo demostró lo mucho que le importa la solución del problema del narcotráfico, al afirmar en una reunión con empresarios que “muy pronto”, él se irá, pero “la violencia persistirá”. Y que está dispuesto a escuchar planteamientos, pero que no dará marcha para atrás”, según declaró Mario Sánchez, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, al salir de Los Pinos.

La verdad es que en dos años el Presidente se irá, pero nadie sabe como dejará al país. La violencia se ha apoderado  de la escena política, y todo permite suponer, de acuerdo con sus palabras, que ésta seguirá hasta que termine su mandato

Ayer, el diario El País, de España, editorializó  sobre la violencia en México que: “Lo gravísimo es que esa guerra en la que el Estado se ha implicado a fondo no se está ganando. La intervención del Ejército para sustituir a una policía corrompida no ha hecho sino agudizar la violencia sin resultados apreciables. Y si no hay corrección de rumbo, nos hallaremos ante una tragedia no solo mexicana, sino por extensión latinoamericana. El acechante espectro de un Estado fallido es algo que hoy no se puede permitir el mundo de habla española”.

El próximo domingo hay elecciones. Será  una buena oportunidad para que los mexicanos de algunos de los Estados más importantes del país acudan a las urnas para decidir qué futuro desean para México. Esto, claro, si las autoridades federales, estatales y electorales, les dan garantías para ejercer ese derecho.

*Analista

La guerra sucia

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Junio 24, 2010

Raúl Torres Barrón*

«Entre los pecados capitales no figura el resentimiento y es el más grave de todos; más que la ira, más que la soberbia», solía decir don Miguel de Unamuno.

Una agresión de otro ser humano, de la vida, o de la «mala suerte», produce una reacción de dolor, de fracaso o de sentimiento de inferioridad en la mayoría de los seres humanos.  Sin embargo, la maravillosa capacidad de aptitud del espíritu humano hace que al cabo de algún tiempo, ese suceso se desvanezca. Pero, otras veces, “la agresión queda presa en el fondo de la conciencia, donde se incuba y fermenta hasta ser rectora de la conducta del individuo que la recibió. Este sentimiento que no puede ser eliminado es el resentimiento”, escribió don Gregorio Marañon en su biografía sobre Tiberio, el emperador romano. 

“El resentimiento es incurable. Su única medicina es la generosidad. Y esta pasión nobilísima nace con el alma y se puede, por lo tanto, fomentar o disminuir, pero no crear en quien no la tiene”.

Respecto a los hombres que alcanzan el poder sin vencer el resentimiento, Marañon afirma que ni el poder los alivia. “El triunfo les debería curar. Pero, en la realidad, el triunfo, cuando llega, puede tranquilizar al resentido, pero no le cura jamás. Ocurre, por el contrario, muchas veces, que al triunfar, el resentido, lejos de curarse, empeora. Porque el triunfo es para él como una consagración solemne de que estaba justificado su resentimiento”.

“Ésta es otra de las razones de la violencia vengativa de los resentidos cuando alcanzan el poder”.

Los pensamientos de Marañon son aplicables a muchos dictadores y jefes de Estado que ha padecido la humanidad a lo largo de su historia, pero también  vienen al caso por la “guerra sucia” que vive México desde hace unas semanas, con motivo de los próximos comicios del 4 de julio, y que cada día se acrecienta con nuevas revelaciones y filtraciones de todo tipo, desde insinuaciones sexuales a una menor de edad hasta el lenguaje soez contra algún medio de comunicación.

Todo parecería indicar que quienes participan en esta enorme pista de lodo, caen en el prototipo del resentido social que describió el notable escritor y medico español. 

No se explicaría de otra forma porqué   después de varios años de alternancia en el poder,  cuando todo mundo creía que México pasaría a una nueva etapa de  normalidad democrática, con campañas electorales maduras y civilizadas, con el reconocimiento de los triunfos de la oposición –cuando los hubiera–, la nación está de nuevo enfrascada en una campaña electoral en la que predomina la baja calidad moral y ética.  

Si las grabaciones a los gobernadores de Veracruz, Oaxaca y Puebla no constituyen prueba de delito, de acuerdo con la ley, ni influirán en forma decisiva en el resultado de los comicios por la cercanía de los mismos entonces lo que pareciera estar ocurriendo es que se está preparando el terreno para anular las  elecciones en algunos estados  y evitar que el PRI se lleve el “carro completo”.

Sin embargo, México ya vivió un grave conflicto post electoral en el 2006, y si no ocurrió algo grave entonces fue porque el propio PRI contribuyó a que el presidente Calderón tomara posesión de su cargo en el Congreso de la Unión. Parece que eso ya se olvidó. Lo que no se puede olvidar es que pasada la contienda por las 12 gubernaturas,  el Ejecutivo necesitará al PRI para gobernar y sacar adelante sus iniciativas en ambas Cámaras. Y difícilmente lo hará con un partido agraviado por la guerra sucia.

Esperemos que los agravios no se transformen en resentimientos. 

*Analista

En busca de la credibilidad perdida

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Junio 17, 2010

Raúl Torres Barrón*

Los más recientes mensajes del presidente Calderón a la Nación tienen un hilo conductor: la búsqueda de la credibilidad perdida. Desafortunadamente no lo logra porque sus mismos discursos han sido opacados por  sucesivas  jornadas de ejecuciones, inclusive en ciudades que se caracterizaban por su ambiente de paz y tranquilidad, como Taxco y Tepic.  El propio Ejecutivo reconoce  que su estrategia de comunicación contra el narcotráfico que erróneamente calificó de “guerra contra el narcotráfico” fracasó al rebautizarla ahora como “la lucha por la seguridad pública”.

Lo nuevo ahora es que para relanzar la imagen de México ha decidido contratar “a las mejores agencias publicitarias del mundo”, pero lo grave no es eso, sino que inclusive haya llegado a la conclusión de que “importan más la imagen que las carreteras”, como afirmó este martes al inaugurar una vía en San José del Cabo, Baja California. Esta es una mala noticia para todas aquellas poblaciones que no tienen comunicación o cuyos caminos son intransitables por falta de mantenimiento o por derrumbes y deslaves. Tendrán que esperar hasta el triunfo de la lucha contra el crimen organizado.

Sin embargo, el problema del narcotráfico no es de agencias de publicidad. Lo que falta es una estrategia integral de combate a la delincuencia que incluya todas las áreas: seguridad, defensa, marina, gobernación, educación, desarrollo social, finanzas y por supuesto comunicación.  El error fue no haber escuchado a los militares y expertos que le advirtieron a tiempo que para declarar una guerra, lo primero que  necesitaba era conocer al enemigo. El propio Secretario de Seguridad Pública reconoció después que iniciaron el combate al narcotráfico sin conocer el potencial del enemigo que tenían enfrente ¿Cómo esperaban ganar?

Por ello, mientras no haya  resultados que se reflejen en una disminución real de la violencia y cierto control de los grupos delictivos, ninguna campaña de publicidad tendrá éxito, así resuciten  al más grande visionario de la sociedad de la información, el teórico y filósofo inglés Marshall McLuhan.

Las imágenes de México que proliferan en el mundo en los últimos tiempos son los de las sanguinarias matanzas entre narcos o entre estos y la policía,  escenas de decapitados y videos  de ejecuciones en vivo, vehículos  ametrallados o en llamas, explosión de granadas, disparos de alto poder, muchas veces a plena luz del día y en el corazón de las ciudades.

Ante estos escenarios, lo único que podrían  capitalizar los publicistas que contrate el gobierno de México serían  los efectos fisiológicos que experimenta el espectador horrorizado en las películas u obras de terror, como son las descargas de adrenalina, dilatación de pupilas, aceleramiento cardiaco y sudor frio. Y a menos que los slogans sean “Le gustan las obras de terror, acción, suspenso o violencia y quiere verlas en vivo, visite Ciudad Juárez, Taxco, Michoacán, Tepic o Mazatlán…”. De otra forma, sus spots pasarán desapercibidos.

Hay que considerar que además de las imágenes negativas que arroja el combate a la propia delincuencia   existe otro factor no menos importante que poco abona a mejorar el perfil de México y es  la tibieza con que nuestro Gobierno se ha comportado ante los hechos de violencia por parte de la patrulla fronteriza norteamericana. La administración Obama ha hecho mutis a las tibias notas diplomáticas de la cancillería mexicana y es probable que mantenga esta posición hasta las próximas elecciones de noviembre, para no desagradar a los círculos conservadores de su país.

Ante tal desalentador ambiente, solo nos queda rogar porque nuestra selección no pierda ante Francia ni Uruguay, ya que entonces ni los mensajes motivacionales del vasco Aguirre servirán para levantar el ánimo. Esperemos que, cuando menos nuestra selección, fortalezca en algo el espíritu nacional…

*Analista

Apuestas que matan

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Junio 10, 2010

Raúl Torres Barrón *

A partir de mañana,  las apuestas y encuestas de interés no serán acerca de quién ganará las elecciones;  la emoción de los  mexicanos estará metido en la otra apuesta que es su pasión: hasta dónde llegará México en Sudáfrica y quién se llevará el campeonato mundial de futbol.

La fiebre del futbol ya arrancó y todas las demás actividades, incluyendo las campañas políticas para renovar las 12 gubernaturas, pasarán a segundo término, cuando menos temporalmente. Ocuparán sin duda espacios importantes en las primeras planas, pero la atención estará concentrada en quién gana y pasa a la siguiente ronda y quién llega a las finales.

Como siempre ocurre en este tipo de acontecimientos, la distracción del Mundial es utilizada, indudablemente, por Gobiernos que traen asuntos pendientes para intentar resolverlos sin el temor de desatar la tensión social. Así ocurrió ya aquí con la huelga de Cananea, una de las más largas de la historia sindical del país y que fue rota la madrugada de este domingo por fuerzas federales. El Gobierno aprovechó también para desalojar la mina Pasta de Conchos, donde  65 mineros quedaron sepultados por una explosión y cuyas viudas aun reclaman los cuerpos y una indemnización decorosa.

Graves sucesos que hubieran provocado fuertes reacciones oficiales y públicas en otros momentos, pasan casi inadvertidas por la fiebre del futbol. Casos como el homicidio del mexicano Anastacio Hernández, quien falleció a consecuencia de la brutal golpiza y descargas eléctricas de varios agentes en San Diego, y el del joven de 15 años, Sergio Adrian Hernández quien fue muerto por tiros disparados desde el otro lado de la frontera por tirarles piedras con una resortera a agentes de la Patrulla Fronteriza, en el Paso del Norte de Ciudad Juárez, solo ameritaron una tibia respuesta de nuestras autoridades, a quienes urgía ya abordar el avión presidencial rumbo a Sudáfrica. 

Por todo ello, por el bien de México, del Gobierno y de todos, lo deseable  es que el Tri  tenga una actuación decorosa en el Mundial. Una derrota tempranera o eliminación en la primera fase, agravaría el abatido estado de ánimo de los mexicanos. 

Un termómetro de cómo relacionan los mexicanos el deporte con la política está contenido en un correo que circula por la red y que incluye esta pregunta: ¿Qué piensas que ocurra primero? A) Que el Gobierno gane la guerra contra el narcotráfico,  o  b) Que México juegue el 5º. Partido en un Mundial?

Y es que según los expertos y los grandes apostadores que se dedican a nivel mundial a analizar equipo por equipo, jugador por jugador,  historial, entrenadores  y últimos resultados, para saber por quién apostar, colocan a México en el número 16 entre las posibilidades de ser campeón. Los favoritos de apostadores, casinos y casas de juego son España y Brasil. Le siguen Inglaterra y Argentina y después vienen Holanda,  Alemania, Italia –actual campeón— y Francia.

Sin embargo, según Consulta Mitofsky, 27 por ciento de los mexicanos ve a la selección mexicana en las semifinales de la Copa y todavía un 9 por ciento considera que el Tri puede ser campeón en Sudáfrica. 

Y es que los mexicanos somos hombres de fe. Todos deseamos y  esperamos que nuestra selección tenga una actuación digna, limpia y respetable. Si no avanzamos hasta los cuartos o finales, cuando menos que nos deje  un buen sabor de boca. Ojalá. 

*Analista

La “prensa vendida” de Ortega

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Junio 3, 2010

Raúl  Torres Barrón*

El grito de “muera la prensa vendida” pronunciado hace unos días en Cancún por el  encrespado presidente del PRD, Jesús Ortega, no se escuchaba desde el   68, cuando los estudiantes lo utilizaban como consigna en protesta por el silencio de los medios  ante sus reclamos por la represión del gobierno al movimiento estudiantil.

Pero el  desplante del perredista no tiene nada que ver con las reminiscencias de aquel movimiento, sino por la aprehensión de su amigo, el candidato a gobernador de Quintana Roo, Gregorio Sánchez, a quien algunos medios locales vinculaban desde hace tiempo con el crimen organizado. El juez del caso ya le dictó el auto de formal prisión, lo que confirma que la percepción de algunos medios no andaba muy errada.

Sin embargo, el exabrupto de Ortega parece inconcebible en un político profesional. Revela su  ignorancia del nivel de dependencia que existe entre los dirigentes políticos y los medios porque si no lo ha hecho ya, muy pronto tendrá que convocar a esa misma prensa a la que también llamó “corrupta”, para que le ayude a difundir su mensaje.

Ortega estaba enojado y seguramente se olvidó de una vieja máxima de que los políticos no pueden vivir sin la prensa.  La necesitan para realizar sus campañas, criticar o elogiar al gobierno, para dar a conocer sus mensajes y posicionarse ante la opinión pública. Y a todos, sin excepción, les gusta  verse en las primeras planas, ver  sus rostros en la pantalla del televisor y escuchar sus frases en las estaciones de radio. Si no fueran tan protagónicos, no estarían en esta actividad.

Entre la política y la prensa siempre habrá una relación de amor y odio. Los políticos aman a la prensa cuando ésta  proyecta su mejor imagen, pero la detestan cuando el espejo mediático les refleja su parte oscura y el rostro que tratan de ocultar.

En este sentido, la dependencia es doble, pero no igual. También la prensa necesita a los políticos para obtener información y darle vida a sus primeras planas. Pero los políticos olvidan que ellos pasan pero la prensa se queda y con ella el registro de  su paso por la actividad pública con sus aciertos y errores.

Cuando los universitarios y politécnicos se plantaban en la esquina de Reforma y Bucareli a levantar fogatas con los periódicos que se editaban en esa zona de la capital  les asistía la razón. Con honrosas excepciones, la prensa mantenía una gran dependencia del Estado. Desafiarlo significaba la extinción. Hubo varios ejemplos. El gobierno tenía el monopolio del papel, a través de PIPSA (Productora e Importadora de Papel) y de la tinta;  además, era el principal anunciante y en no pocos casos subsidiaba a los diarios con recursos frescos o no les cobraba impuestos y tarifas o cuotas del Seguro Social. 

Pero esta situación cambió gradualmente. En la década de los 80: PIPSA desapareció y cada medio pudo comprar el papel donde quiso. Después desaparecieron  otros subsidios, aun cuando algunos permanecieron  disfrazados,  pero el nivel de dependencia  y control sobre los medios que existió en los años 70, 80 y 90, nunca volvió a ser el mismo.  La mayoría de los medios  viven ahora, con algunas excepciones,  de sus anuncios y circulación. Por ello el reclamo de Ortega de “prensa vendida” suena exagerado. A menos que se refiera a la que  está amenazada o  controlada por el propio crimen organizado.

Al presidente del PRD le convendría, si es que no lo ha hecho, tomar un curso de “media training” (entrenamiento en medios de comunicación) recomendado para  políticos, empresarios y todas aquellas personas que tienen que someterse al escrutinio público.

Una de las recomendaciones que se hacen en esos cursos es aprovechar los medios para comunicar sus mensajes, no hacerse enemigos de la prensa, sino aprender a utilizar su potencial  para posicionar su imagen, no hablar de lo que no deben, no aturdirse ni perder el control, menos acudir a las amenazas personales contra los periodistas.

Le haría bien un curso así, porque va a seguir necesitando a los medios, sobre todo, en esta campaña electoral.

*Analista

El Fiscal y la Villana

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Mayo 26, 2010

Raúl Torres Barrón*

En política, la percepción es más importante que la realidad. Y ese fue el factor que determinó la salida del procurador Alberto Bazbaz. Tres de cada 4 personas no creyeron nunca el informe de la investigación que presentó el fiscal sobre la muerte de la pequeña Paulette, y 7 de cada 10 estimaron que debería renunciar a su cargo por sus fallas y omisiones.

Sin embargo, parecía que la opinión pública no contaba y que el descrédito generalizado hacia el procurador  era asunto menor. El propio Gobernador Peña Nieto lo respaldó una y otra vez. Apenas hace unos días declaró que “la impartición de justicia no puede obedecer a aclamaciones populares, ni a pronunciamientos políticos”. 

Era absurdo que después de 83 declaraciones, 85 dictámenes institucionales, 3 dictámenes externos, 3 informes, 20 inspecciones y 14 reconstrucciones de hechos, la fiscalía del estado de México llegara a la conclusión de que todo  fue “un accidente”. Pero bastó una sola declaración en contra para desbaratar toda esa trama: fue la hecha este lunes por las nanas de Paulette en el sentido de que el cuerpo de la niña no estuvo ahí los días siguientes a su desaparición, ya que ellas tendieron la cama en dos ocasiones y no detectaron ningún indicio de que el cuerpo estuviera en ese lugar.

Bazbaz convirtió en “villana” de la historia a la mamá de Paulette, Lizeth, de quien dijo padecía trastornos de personalidad y a la que, sin pruebas, declaró indiciada en una concurrida conferencia de prensa. Sin embargo, nunca cuestionó la posible responsabilidad del marido, Mauricio Gebara. Ahora, la señora Farah sostiene que “si la Procuraduría estatal no hubiera querido fabricar culpables, la niña habría sido hallada el día dos de la búsqueda”. Es extraño también que nunca se le haya permitido ver el expediente y que tampoco se le comunicaran en forma personal las conclusiones de los peritajes.

Por cierto, en vísperas de la conferencia de prensa del procurador Bazbaz, comenzaron a circular  por Internet una serie de fotografías personales de la misma señora Paulette posando desnuda y semidesnuda, imágenes  que solo pudieron ser extraídas de su computadora, cámara fotográfica o alguna caja de seguridad  por quienes las incautaron. Seguramente temían que ella, a diferencia de su marido, Mauricio Gebara, cuestionara el dictamen oficial, tal como ocurrió y querían intimidarla. 

Concluir que el deceso de la menor obedeció a un mortal accidente casero y que permaneció 9 días sin vida al pie de su cama sin que nadie se diera cuenta es subestimar y ofender la inteligencia de la población, sea cual sea la conclusión a que se haya llegado.

¿Qué factor incidió finalmente en la salida del procurador? Sin duda el costo político que comenzó a sufrir el gobernador Peña Nieto. Según la encuesta de hace 3 días de María de las Heras, un 45 por ciento de la población manifestó que su opinión sobre el gobernador Peña Nieto empeoró, tras conocer el informe de la Procuraduría mexiquense. Solo un  8 por ciento dijo que su opinión mejoró, y un 27 por ciento se conservó en el mismo estado. No cabe duda que el caso Paulette amenazaba con deteriorar la imagen y el futuro político del mandatario mexiquense con miras al 2012.

Sin embargo, con todo y la renuncia de Bazbaz, es difícil que con ello se recupere la confianza de la Procuraduría mexiquense. La única forma de lograrlo es poner a disposición de la opinión pública, para que sean analizados por juristas y peritos especializados e independientes, todos los documentos que integran la investigación. 

De otra manera, quedará la percepción de que el resultado de la averiguación fue hecha a modo, para proteger intereses ligados a los grupos de  poder del estado. Y en ese esquema, el propio Bazbaz podría haber sido sólo un simple alfil.

*Analista

Detrás de las cumbres presidenciales

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Mayo 20, 2010

Raúl Torres Barrón*

Las reuniones de las cumbres presidenciales entre México y Estados Unidos siempre están precedidas de insólitos acontecimientos que generalmente buscan un gran impacto mediático, ya sea para debilitar la capacidad de negociación del interlocutor o,  por el contrario, presumir avances para colgarse algunas medallas y negociar mayores apoyos. Así ha ocurrido a través de la historia de los últimos encuentros presidenciales y el actual, entre Obama y Calderón no fue  la excepción.

Este martes, por ejemplo,  la emisora estadounidense National Public Radio (NPR) le dio al presidente Calderón la bienvenida a Washington con un amplio reportaje trabajado durante cuatro meses en el que llega a la conclusión de que su administración “favorece a los traficantes de drogas del Cartel de Sinaloa en la cruenta guerra por rutas y negocios que ha dejado miles de muertos en México”.

NPR es una cadena de radiodifusoras financiadas por fundaciones, el gobierno y contribuciones del público. Una de sus conclusiones es que “hay elementos del Ejército de México que trabajan con los sinaloenses para sacar del camino a sus rivales y controlar las lucrativas rutas de las drogas hacia Estados Unidos”.

Este reportaje de bienvenida al mandatario mexicanos fue realizado por el periodista John Burnett y la productora Marisa Peñaloza, quienes concluyeron que en México operan al menos cinco grandes “cárteles” de contrabando de drogas, y que unas 450.000 personas, en un país de unos 108 millones de habitantes, están vinculadas en distintos niveles con ese negocio.

A su vez, el Wall Street Journal, lo recibió con esta nota: “Calderón, de 47 años, empieza su primera visita de Estado a Washington como el líder que dio el puntapié inicial a una batalla que desembocó en una guerra cuyas repercusiones afectarán a México durante muchos años. Las encuestas indican que aunque los mexicanos apoyan la guerra del presidente, la mayoría también piensa que los narcotraficantes la están ganando”.  Y es que, dice el diario,  “tres años después de esa guerra, más de 23.000 personas han perdido la vida en México, víctimas de la violencia relacionada a las drogas”.

El WST  cita al senador Manlio Fabio Beltrones quien compara a Calderón con el propietario de una casa nueva que llega y se encuentra con un panal de abejas. “Empieza a golpearlo con una escoba sin pensarlo demasiado. Y ahora su casa está llena de abejas furiosas”, dijo Beltrones.

The New York Times, por su parte,  publicó que Calderón intervino personalmente para que la ex esposa de “El Chapo” Guzmán fuera liberada la semana pasada por temor a que su aprehensión desatara represalias.

Calderón llegó debilitado a su reunión con Obama no solo por el balance desfavorable de la información difundida por los  medios de EU  sino también porque su gobierno  no ha logrado imponer su agenda en ninguna parte. Por si fuera poco, también en vísperas de su visita fue secuestrado o “desaparecido”  Diego Cervantes de Ceballos, un icono del panismo y ex jefe de dos de los principales miembros de su Gabinete de Seguridad: el secretario de Gobernación y el Procurador General de Justicia.

Es difícil pensar que Obama esté detrás de esta campaña de ataques contra el presidente Calderón, pero en el gabinete demócrata, en los gobiernos estatales y en el Congreso, hay intereses que desearían torcerle el brazo al mandatario mexicano para obtener ventajas económicas y financieras o para conseguir mayores facilidades de  movilidad en territorio nacional.

Esperemos que la reunión de ayer y hoy de Obama y Calderón  no haya sido una más de las cumbres donde sobran las palabras y escasean los resultados, donde abundan los discursos  y las expresiones de buena voluntad pero que no se materializan en compromisos concretos para resolver  los graves problemas bilaterales, sobre todo la situación de los indocumentados y, por supuesto, la guerra contra el narcotráfico.

*Analista

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