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Pulso Político
Puyazo
¡Qué daño ha hecho
el PVEM a INE y Trife!

Rafael Cardona

Noticias y buenas noticias

Rafael Cardona*

A veces resulta difícil para algunos definir con precisión la noticia.

Algunos recurren a explicaciones humorísticas, como aquella del perro, el mordisco y el hombre la cual, así haya sido obra del ingenio de Bernard Shaw, un individuo genial, resulta una definición muy equivocada, pues si bien no tiene nada de rara la dentellada de un can a un humano, y sí es extraña la mordida de un hombre a un perro, los valores de la noticia y la normalidad se alteran si sabemos quién es el señor y de cual perro se trata.

No es igual si muerden “Rin tin tin” o el perro de la esquina, vulgar “Chucho” amarillo cruzado con Periférico de abandono. Pero si cualquiera de esos extraños amigos del hombre le mete el colmillo en la entrepierna (como en “Los cachorros” de Vargas Llosa) o la pantorrilla, da igual aun cuando duela menos, al Presidente de la República en turno, las cosas cambian de manera extraordinaria.

Hace algunos años un escuálido perraco le hundió el marfil al entonces obispo de San Cristóbal de las Casas, Don

Samuel Ruiz, en plena efervescencia del conflicto (o revolución) zapatista y muchos se preocuparon por si el perro estaba vacunado. Don Samuel sí; pero sólo contra el tétanos. La noticia y la fotografía del perro le dieron la vuelta al mundo.

A un amigo mío lo mordió el perro de la calle. El amigo fue al antirrábico y el perro al antialcohólico.

Por eso alguien dijo, noticia es todo aquello alejado de la normalidad. Y uno, con mayor cinismo, explicó, noticia es todo aquello de lo cual se habla cuando ya ha ocurrido.

Por ejemplo, algo cercano a la normalidad es una derrota de la Selección de Futbol frente al equipo nacional de los Estados Unidos. La tiene de “pichón”. Lo extraordinario, es decir, lo noticioso sería lo contrario, pero la costumbre también se publica y también se habla de ella.

Los mexicanos suelen fracasar en sus andanzas por el mundo. Pero a veces sucede lo contrario y se debería celebrar de manera sonora. Casi como cuando “El Negro” González Iñárritu, ahora “Mr G. Iñárritu”, tres “Oscar” en una sola noche.

Vea usted esta belleza:

“México obtuvo el primer lugar en el medallero de la competencia de robótica más importante de Europa: el “Robotchallenge 2015”, la cual se llevó a cabo en Viena, Austria, con la participación de 150 equipos de más de 40 países, y donde se obtuvieron nueve medallas de oro, plata y bronce.

“Al concurso acudieron equipos integrados por estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN), de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y del Instituto Tecnológico Superior de Poza Rica (ITSPR), Veracruz, que demostraron que la investigación, estudio y desarrollo tecnológico en robótica realizados en México tiene altos niveles de calidad”.

Quizá la razón de estos éxitos se deba a algo muy sencillo: esos afanes no están contaminados por el afán lucrativo, no se mete la televisión, no se comercializan, simplemente es hacer por amor al acto mismo, al conocimiento, a la sabiduría.

Y los deportistas profesionales fracasan cuando quieren jugar como robots.

Asuntos incomprensibles

Rafael Cardona*

Quisiera sacar del terreno habitual el asunto de las protestas del grupo de personas afines a los padres de familia de los jóvenes desaparecidos y al parecer todos ellos muertos en Iguala, para analizar un poco en dónde quedó otra desaparición; porque en este país además de los jóvenes de Ayotzinapa, ya desapareció la lógica.

La lógica de entender las cosas como parecen ser pero resulta que nunca lo son y que quienes tienen un cargo, una responsabilidad pues, tampoco la practican como se supone que lo deberían de hacer.

Vivimos en el conflicto entre lo que es y lo que debe ser, pero después surge lo que parece que es, y entonces en ese juego de cuestiones absurdas e incomprensibles, yo al menos formo parte de los muchos que no entienden.

Por ejemplo, yo no entiendo porqué tiene que haber una constante actividad de protesta sin relación con quienes directamente son los responsables de los hechos, por ejemplo qué caso tiene ir a protestar al municipio donde está la escuela de Ayotzinapa si los hechos que ocurrieron, ocurrieron a varios kilómetros de ahí, a muchos kilómetros de ese lugar.

Pero también hay que ir a Estados Unidos donde no tiene nada que ver ni lo que pasó en Ayotzinapa, ni lo que pasó en Iguala, ni lo que pasa en México, siquiera.

Pero se trata de desarrollar un activismo que impida la extinción del interés por una causa política, eso está comprensible.

Se entiende que quienes han encontrado una veta de aprovechamiento político, vayan y sigan cavando esa veta hasta que saquen todo el mineral posible, se comprende.

No se sabe cómo exactamente están financiando ese costoso movimiento para ver gente, hacer caravanas por diferentes ciudades americanas con los dólares a 15 y tantos, pero esos son problemas de ellos o de quienes los están financiando. Eso también es comprensible.

Pero empezamos a ver cosas incomprensibles como por ejemplo la demanda central “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”. No importa cuantos peritajes haya en Austria, en México.

No importa que ahora la Procuraduría esté en manos de otra persona, no importa que la verdad oficial no sea creíble en términos científicos simplemente no es creíble en términos políticos y con eso es suficiente.

Pero lo que es increíble es, por ejemplo lo que dice Vidulfo Rosales, abogado y el representante de los familiares y de todo este grupo beligerante; él dice -es que los muchachos iban a protestar y entonces tomaron unos autobuses y la policía no los dejó pasar, la policía es represora- reprimir a quien se roba un camión es un pecado capital, es un delito de lesa humanidad.

Robarse el camión no es un delito es el sano ejercicio de la capacidad de protesta, es la libertad de expresión, ya ves que la libertad de expresión está por todos lados; quien se roba un autobús para ir a un mitin no está actuando en materia delictiva, está actuando en favor de la expresión libérrima de exponer en un mitin al que no te deja pasar la policía, porque la policía está violando tu humano derecho de ir a protestar.

Entonces en ese torcimiento de la lógica, en esa trenza de lo absurdo, no hay más que una respuesta por parte de la autoridad. Entonces la policía dice “nosotros cuando vimos que ya venían, nosotros nos retiramos y nos resguardamos porque no vamos a caer en la provocación”.

Por eso imponer el orden es imposible, que la policía se esconda es posible y uno dice en qué mundo vivimos, donde las llamas les imponen condiciones a los bomberos y los leones se comen a los domadores, pues vivimos en México, el país en donde el absurdo se convierte en la costumbre y, de acuerdo con eso que dicen los juristas, las costumbres se hacen leyes.

Más de la libertad

Rafael Cardona*

El reciente escándalo en MVS obliga a reflexionar sobre la paternidad de la libre expresión. También sobre los asuntos meramente laborales entre una empresa privada y una empleada por notable como ésta sea.

Yo creo que lo que ha dicho la señora Aristegui, en relación con la actitud hacia el futuro, porque ya hablar de lo que ocurrió, resulta un poco ocioso, porque ya ocurrió, porque ya sabemos todos a que se debió y cómo se resolvió, o cómo desembocó por lo menos, si no en una solución, por lo menos en un término.

Ella está llevando el asunto al lenguaje jurídico y entonces ha anunciado que de la mano con sus abogados, no dijo quiénes son, parece que son personas de la familia De Buen, pero en fin sean ellos o sean otros, van a dar una batalla en contra de lo que ellos consideran un atropello en la libertad de expresión.

Yo creo que la batalla la deberían dar en contra del atropello a los derechos laborales, porque solamente ahí se pueden encontrar los rincones jurídicos para una defensa de algo que puede catalogarse o puede definirse como un despido injustificado, como una violación a los términos contractuales y eso se inscribe en asuntos del Derecho, no tanto que el asunto al atropello a la libertad de expresión ya se inscribe más en el terreno de la política.

Creo que el terreno de la política, la posición de Carmen es muy fuerte, no sé si en el terreno de lo jurídico se tan fuerte como en el terreno de lo político y eso de decidirá en la barandilla, en el tribunal, en donde tenga que actuar en alguna Junta de Conciliación, no sé cuál vaya ser el camino exacto que van a seguir sus abogados pero si se va a meter en el terreno de los obrero-patronal, por llamarlo así en términos amplios, esto va a pasar mucho tiempo para que se resuelva, de un modo o de otro.

O se confirme o haya algún laudo que obligue a la empresa a reinstalar a la señora y en condiciones contractuales similares a las que tenía cuando fue despedida, eso lo sabremos después de un litigio. Pero en cuento al atropello de libertad de expresión, yo creo que la libertad de expresión es algo tan grande, que no se puede atropellar, que no se puede extinguir por un caso como este.

Conozco dos casos, en los que he participado, en los que las personas que sufrieron “choques” contra el poder, no sólo resultaron fortalecidas a la larga, sino que se fortaleció a la sociedad por un más amplio ejercicio, del derecho a la libertad de expresión y el lenguaje a los periodistas.

Dos casos de dos personas a las cuales conocí, con quienes trabajé. La historia de José Pages Llergo, cuando fue echado de la revista que hacía, donde estaba, en una fotografía muy grande, el yerno de Miguel Alemán, viendo a una mujer desnuda delante de su esposa, en una fiesta en París y la historia de Julio Scherer, que tan bien conoce toda la generación a la cual pertenece Carmen y las personas que le son cercanas.

¿Qué ocurrió después de que Miguel Alemán se peleó con Pagés o Pagés se peleó con Miguel Alemán? no pasó nada.

Nació la revista más importante de su tiempo en este país, así no más, los fundadores de Siempre, fueron los expulsados del Hoy, se juntaron. Hicieron una nueva revista, salieron a la calle y dieron cátedra de buen periodismo durante más de 30 años, ¿quién ganó? Ganó la sociedad que tuvo un gran medio de comunicación y un gran medio de información.

¿Qué pasó cuando Echeverría chocó y atropello a Julio Scherer en Excélsior?, pues simplemente nació la revista Proceso, pero también nació el periódico “unomásuno”, pero también nació “La Jornada”, y también nació aun nueva forma de hacer periodismo en este país, sin la cual todo lo que se ha hecho en los medios electrónico, no habría sido posible.

Si les importa la libertad de expresión como un valor superior por encima de las rencillas laborales, bueno estos periodista no van a perder la batalla por la libertad de expresión, nadie los podrá dejar mudos y menos en los tiempos que corren, cuando se puede hacer radio muy fácilmente, cuando hay nuevas formas de organización, cuando se puede comprar una estación de radio, que no cuesta tanto dinero, cuando se pueden usar las plataformas como Mexicoleaks, por ejemplo, cuando se puede usar el vastísimos repertorio de las redes sociales, cuando se pueden hacer sitios de internet , cuando se pueden hacer páginas de internet, cada quien puede hacer la suya.

La libertad de expresión, ahí está, no solamente existe la libertad de expresión cuando uno hace un programa de radio, la libertad de expresión es más amplia que la coyuntura laboral de quien sea. La libertad nos trasciende a todos y es superior a todos nosotros y por fortuna ninguno de nosotros es dueño de la libertad y yo terminaría con una línea de mi entrañable poeta Efraín Huerta:

Nunca digas que tienes la verdad en un puño, y que a tus pies serena, florece la virtud.

Analista*

Insólita autocrítica

Rafael Cardona*

Ignoro si algún Presidente mexicano de los tiempos recientes haya dicho, antes de llegar a  la mitad de su sexenio, cómo lo rodean la desconfianza y la incredulidad de los ciudadanos. Eso no parece una radiografía política, parece un informe elaborado por los más feroces críticos.

Pero lo ha dicho Enrique Peña Nieto de sí mismo, pues cuando un Presidente habla de su momento histórico en verdad habla de sí mismo, pues sus acciones tiñen el panorama y dibujan el entorno social. Los Presidentes no leen la historia; la hacen. Bien o mal, pero la hacen a fin de cuentas.

En una entrevista con el “Financial Times” la cual no sabemos como calificar, si como una autocrítica o un autorretrato, Peña Nieto ha exhibido con crudeza sus problemas, sus graves problemas.

Con tan poco como para decir esto:

“… (tanto como para ) reconsiderar hacia dónde nos dirigimos’’.

Todo eso ya había sido dicho en muchos foros por muchas personas, pero cuando el Jefe del Estado, en una entrevista con tono de confesionario confirma ( y excede, dirán algunos) los diagnósticos de críticos y opositores, las cosas deben verse desde dos ángulos.

Uno el de la encomiable sinceridad.

El otro, el de la gravedad ante una situación ya inocultable cuya solución no se halla en el diagnóstico o el reconocimiento sino en la capacidad de transformación.

Habrá quien diga, ¿cómo van a cambiar el rumbo los mismos cuya tenacidad los conduce por el sendero ya trazado?

Obviamente las palabras presidenciales terminan con  el siempre necesario canto a la esperanza y la luminosa condición del futuro, pero eso es asunto lejano.

Cuando las cosas están desgarradas, sombrías, abandonadas, sin confianza ni certeza, el futuro no es sino un clavo ardiendo en el aire. La vida no es mañana. Es hoy. La política y la historia, también se hacen hoy.

“…Creo que estamos [aún] en el tiempo para mostrar resultados, para ofrecer beneficios a los mexicanos. Soy optimista.”

El marco de esos dichos presidenciales es el ya conocido.

Un viaje a la Gran Bretaña con todo el fasto imperial de la corte y el Palacio de Buckingham y los impresionantes ojos azules de Isabel II y la necesaria conversación con quienes le han dicho, “no entiende que no entiende”. Y a ellos les dice, seguro; si entendemos. ¡Ah!, bueno.

Pero más allá de las paginas del “Financial Times”, es necesario repensar en conjunto, ¿cuál puede ser la oferta de un  gobierno cuya reflexión lo lleva a considerar la urgencia de  un cambio de rumbo? ¿Cambiar por cambiar o transformarse por los impulsos de la evolución o el abandono de las fórmulas equivocadas?

–¿Cuál es el problema real? Indudablemente una mezcla explosiva: corrupción, violencia e impunidad. Veamos el desarrollo de la entrevista según los reportes periodísticos:

“Financial Times dice que la mención sobre el escándalo de la casa de lujo “que ha avivado cinco meses de descontento público es el único momento, durante la entrevista de una hora, cuando el Presidente mexicano muestra un atisbo de ira”.

La disgregación del PRD

Rafael Cardona*

No se trata únicamente de la salida rabiosa de María Rojo de las filas del PRD ni tampoco el simbólico derrumbe originado por la marcha de Cuauhtémoc Cárdenas. No es sólo eso.

Se trata de analizar cómo pudo degradarse, mediante el sistema de la pepena y el descontón callejero, una organización en cuyas filas iniciales se citaron intelectuales prestigiados, artistas, pensadores, gente de letras, profesores y militantes sociales de larga data.

¿Cómo se volvió tan canalla el PRD?

¿Cuándo se logró esa metamorfosis mediante la cual los gandayas se pusieron los zapatos de Heberto Castillo, por ejemplo?

No se sabe, pero ahora hasta René Bejarano se siente traicionado. La composición clientelar de los grupos denominados “corrientes” o “tribus”, terminó por admitir a los inaceptables y prostituir una tendencia política cuya raíz no estaba podría, como ahora lo está, de la cabeza a los pies.

Cosa extraña para reflexionar en ella: los hombres cuya carrera política los llevó a la cima de la organización, quienes lograron los más altos cargos (obviamente el gobierno del DF) hoy se han marchado de ahí.

Cárdenas hizo un educado mutis; se largó Andrés Manuel, se salieron Encinas y Rosario Robles. Marcelo Ebrard tiene un pie en la calle y el otro en una cáscara de plátano. Alejandro Encinas pregona el deterioro como una escandalosa circunstancia irremediable.

Hoy el botín se obtiene, reparte (como en Iguala) entre cónyuges y parientes. La “esposocracia” se vuelve norma, los hermanos, primos y demás consiguen chamba al amparo de viejas lealtades, como le sucede al cuñado de René Bejarano, Padierna, cuya hermana Dolores lo quiere a fuerza en la delegación de Azcapotzalco. Todo se negocia, se intercambia, se presta y se recupera.

La endogamia comienza a surtir sus efectos perniciosos. Las taras afloran, los cruces consanguíneos llevan a la pérdida de la calidad. No hay ideas, no hay pensamientos, sólo posiciones, brutalidad política, fiereza burocrática. Eso es todo.

Y por si fuera poco, el PRI, alguna vez modelo seguido por el PRD en cuanto a la estructura clientelar, se asume como imitador de la “política chusma” y se propone avanzar en la ciudad de México con candidatos realmente impresentables, como Christian Vargas, tal si no fuera suficiente haber hecho migas con Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre y la señora Alejandra Barrios quien llega con toda la parentela a incrustarse en las estructuras del comercio informal en apoyo de quien le permita seguir con su califato.

Y en medio del pus, Miguel Ángel Mancera se quita enemigos de en medio. Por lo pronto ya dejó mermado y furioso a René Bejarano. Pero el juego no ha terminado.

Bejarano se desquitará a fuerza de plantones y sabotajes. Lo veremos antes de escuchar tres veces el canto del gallo.

¿Investigación o carpetazo?

Rafael Cardona*

Ha dicho el Procurador General de Justicia, Jesús Murillo Karam: esta es la verdad histórica. He aquí los resultados científicos.

Pero no acababa de decirlo, cuando otros muchos ya descalificaban –como era de esperarse–, un trabajo cuya velocidad fue notable y de cuyos resultados depende, entre otras cosas, el proceso de 99 detenidos, algunos confesos y otros por ese camino.

Apenas un día antes esta columna publicó lo siguiente:

“…A esos grupos, cuya petición se ha convertido en proclama y bandera mediante el recurso instantáneo de desconocer cualquier avance en la investigación, excepto aquel cuya contundencia favorezca sus prejuicios (han enjuiciado y sentenciado a priori), se les han concedido todo tipo de peticiones.

“Más allá del absurdo de insistir en la vitalidad de los desaparecidos y al mismo tiempo exigir la presencia de investigadores argentinos en ciencia forense e identificación de restos humanos (no tendría caso si estuvieran vivos); de admitir al principio y negar después los resultados de la universidad de Innsbruck, aun cuando en los hechos se desconozcan sus derivaciones lógicas (si lo único identificable en el montón de ceniza fue el ADN de uno de los desaparecidos, la lógica empuja para un lado mientras la propaganda lo hace en sentido contrario) y por encima de la descalificación del trabajo de la PGR y sus casi cien detenidos, algunos de ellos confesos, como “·El cepillo” , hacen pensar en la imposibilidad –al menos del lado oficial– de prolongar esta situación hasta el infinito”.

En efecto la PGR ni apostó por la eternidad. La propaganda sí.

Y decía:

“Por otro lado se le dejaría al tiempo la solución del caso.

“Cuando hayan pasado 99 años y no haya ni siquiera posibilidades de longevidad para los imaginarios sobrevivientes, ya no se podrá exigir su presentación tan vivos como el día cuando fueron abducidos.

“Pero dentro de un siglo ni usted ni yo ni los padres hoy dolientes y justamente encabronados, estaremos aquí. Muchos menos quienes ahora empujan políticamente el caso. No estarán ni Peña ni Murillo; ni Abarca, ni el PRD, ni el abogado activista y “cetegista” profesional, De la Cruz.

“Nadie. Pero seguirá la cantaleta. Se habrá vuelto leyenda”.

Y por ese camino vamos con el auxilio de la fácil prensa y de algunas organizaciones de DH; cuya supervivencia depende de su capacidad de protesta y ésta de la vigencia de un caso tan notorio y terrible como este.

“From here to eternity”, se llamaba una película del Hollywood de antaño. De aquí a la eternidad.

El bloque de los chapulines

Rafael Cardona*

En todos los años de relatar la vida capitalina más o menos con una cierta asiduidad, es esto del bloque de los delegados o de los jefes delegacionales es algo de lo más penoso observado por este redactor. Claro, quizá 45 años no sea muchos en este ejercicio de mirar de cerca la vida en la Ciudad de México.

Primero que nada no me parece garantía de absolutamente nada, no creo que estos señores por haberse ido todos juntos y presentarse todos juntos en un proceso vayan a dar resultados iguales para todos. Pero todo esto no es más que algo tan triste como lo de Juanito, es la conducción de un proceso desde la cúpula negando cualquier posibilidad de intervención del ciudadano, dejándolo todo a este proceso endogámico de los partidos.

¿Qué significa la endogamia? La endogamia es ese fenómeno con el cual algunos grupos humanos se reproducen solamente hacia el interior, hacia adentro.

Entonces se empiezan a casar los parientes entre ellos, primos con primos, a veces hasta hermanos con hermanos y todo y ¿cuál es el resultado de todo esto?

Para no ofender a nadie lo voy a poner con un símil con las ganaderías, por ejemplo las ganaderías de toros de lidia, que han pasado por un proceso endogámico llamado el “monoencaste” y ¿qué ha ocurrido?

Ha ocurrido que los toros de lidia en este país pasaron de ser toros bravos a toros mansos y en una gran cantidad de casos, como vemos cada tarde en la Plaza México, a toros mensos para públicos mansos y también para públicos mensos que ven un chivo y lo confunden con un toro de lidia.

Bueno, pues así nos está pasando con la política, al menos con la política esta que quiere inducir el PRD.

Yo creo que el señor Héctor Serrano tuvo una muy mala ocurrencia porque es imposible que sus 14 candidatos ganen en bloque, tan es así que pidieron licencia, lo cual es el extremo de la vergüenza:

– “Me voy, pero como no estoy seguro de llegar a donde quiero ir, guardo aquí una pequeña tabla salvadora por si la cosa allá naufraga”.

Y toda esta legislación malhecha, todos estos procesos electorales que están confeccionados a la medida de las ambiciones y no a la medida de las responsabilidades, pues le permiten a estos chapulines brincar de un lado para el otro, no correr ningún riesgo, hacer las cosas como se quiera, como se pueda.

La gente dirá “pues que no voten los ciudadanos por estos señores que en algunos casos son unos adefesios, unos mamarrachos, unos bandidos”; bueno, pero es que la gente no vota con la conciencia, la gente a veces vota con el estómago y los estómagos agradecidos son fundamentalmente aquellos que reciben esto que eufemísticamente se llama “programas sociales”, ¿que son qué?:

Pues dinero, dinero expresado ya sea en metálico, ya sea en efectivo, ya sea en estas cosas que se entregan a los dueños, a los habitantes de los condominios, ya sean canastas, apoyo para las madres solteras, para los niños con discapacidad, uniformes, zapatos, útiles escolares, en fin, la compra anticipada del voto.

Los programas sociales no solucionan la pobreza pero ayudan a comprar los votos y en esta ciudad el PRD ha sido especialista en esto. Entonces esta inducción electoral puede llamarse de cualquier manera; desvergüenza, cinismo, ponle el nombre que tu diccionario permita, pero acuérdese, ¿va a usted a votar o le están pagando por votar?

Analista*

¿Y usted quién es?

Rafael Cardona*

Las cosas, dice José Saramago en su novela “Todos los nombres” no existen sino hasta cuando alguien las nombra por su nombre. Y si eso sucede con las cosas, cómo no sucederá con las personas. Pero vayamos por partes para explicar por qué estas disquisiciones.

Al comenzar el año el Presidente de la republica atestiguó la firma de un convenio múltiple entre los gobiernos estatales y la secretaría de Gobernación para enlazar en una red de cómputo e informática compartida, las oficinas del Registro Civil para lograr en México y el extranjero la expedición sencilla y casi ubicua de actas de nacimiento.

Esa clave única ha sido posible por las facilidades tecnológicas por cuyo avance se ha logrado modernizar casi todo en este mundo. Modernizarlo y –eso ya será materia de otro análisis—fiscalizar de muchas formas a los ciudadanos, cuyo destino físico se detecta mediante la portación de un teléfono y cuya vida se controla desde las cuentas del SAT, por ejemplo.

Pero registrar un nacimiento no significa expedir una cédula de identidad. Un documento definitivo donde se contenga todos los datos del mexicano. Como sucedáneo de esto se utiliza la credencial para votar expedida por el Registro Nacional de Electores, pero hay quienes por edad o por designio, no son electores.

Si bien tenemos derecho a la identidad –como ha dicho el presidente Peña–, también tendríamos necesidad de un documento de identidad.

No de un documento registral, sino un documento portátil como la licencia de manejar o la credencial del Instituto Nacional Electoral, pero los asuntos poblacionales no pueden ser sustituidos por los asuntos electorales.

¿Por qué esta manía de pedirle a la gente su documento electoral para que pueda cambiar un cheque en un banco? ¿Por qué? ¿Por qué el Instituto Electoral se apropia de una función de definiciones de registro poblacional?


Por una razón muy simple, cuando nació el Instituto Federal Electoral con ese gasto brutal para hacer la credencial con fotografía para votar, no para identificarse el efecto colateral y la justificación de la enorme inversión del actual INE, fue obligar a la gente a inscribirse al padrón para justificar su existencia con el volumen enorme de más de 80 millones de credenciales.

Pero millones de mexicanos durante 18 años no tiene un documento de identidad.

Alguien dirá, bueno, tienen la CURP, sí, nada más que la CURP no funciona.

Nadie puede en este país decir yo tengo “un” documento de identidad. La cartilla del Servicio Militar Nacional, sí, pero muchas mujeres no están en el servicio militar.

Además los niños, los jóvenes no tienen documento de identidad. No so ciudadanos. Lo hecho hace días, cuando más, fue un paso. Al acabar la ceremonia de los registros civiles se lo preguntaron al Presidente y dijo, bueno, por lo pronto vamos a arreglar esto, tener una clave única para el registro y se tenga la posibilidad de enlazar todas las oficinas registrales. Ese es un primer paso.

El segundo paso debería ser respetarle al Instituto Electoral su documento para votar, útil también para identificarse, pero no al revés, no nos podemos identificar exclusivamente con una credencial para fines electorales.

No tiene que hacer el Instituto Electoral en los asuntos de población y no debe meterse la Secretaría de Gobernación en los asuntos electorales.

Analista*

Acoso y derribo

Rafael Cardona*

Yo siento, y lo sienten otras personas con información superior a la de un reportero como yo, que hay una verdadera maniobra cuya intensidad recuerda el caso ibérico cuando se quiso hostigar al Partido Socialista Obrero Español en el poder, después de los éxitos de  Felipe González y se urdió un conjunto de maniobras.

Recordemos el clima en España cuya turbiedad estuvo a punto de producir un golpe de Estado del cual, dicen, los salvó el Rey, -un Rey ahora sin funciones- , pero con el paso del tiempo se supo el conocimiento del monarca de cuanto ocurría mientras él dejaba correr un poco las cosas.

Pero en fin, aquí también parece haber  una labor de acoso, no sé si de acoso y derribo como fue en España, pero si hay una maniobra o un conjunto de maniobras de acoso al Gobierno Federal.

Algunos van a decir, bueno, no se puede hablar de  acoso contra el Gobierno cuando el Gobierno comete errores y eso es cierto.

El problema consiste en usar esos errores del gobierno como parte del ariete de usar en el afán cosas que el Gobierno Federal no hizo.

Y ese es el caso exacto de lo de Iguala, en donde se responsabiliza a quien está por encima de esas acciones pero le cae encima toda la otra responsabilidad, que es resolver el problema.

Según el Gobierno, según la Procuraduría se está resolviendo el caso Iguala. EL terrible caso iguala. Se está investigando, se están haciendo las cosas; se ha detenido a gente, hay muchos presos, pero, no hay satisfacción en las personas que piden justicia por la desaparición de los estudiantes.

No hay nunca un señalamiento hacia los culpables directos sino se va hacia el otro extremo.

 

Ahí no dicen “queremos a los asesinos materiales en la cárcel”, todo se va en la cuestión de culpar al Estado, en abstracto y como no se puede culpar al Estado porque el Estado no es un señor que camine por las calles y al cual puedas detener y meter a una celda, entonces tienes que culpar a los agentes operativos del Estado empezando por el jefe del Estado que es el Presidente de la República.

En este sentido creo que es como debemos analizar tres diferentes declaraciones; una del Presidente de la República, que se refirió ya a las protestas en el mes pasado, y habló de que hay muchas cosas inexplicables y habló de un clima generado por la oposición a sus reformas, y que dijo que era obra de quienes están en contra del proyecto de nación que él encabeza.

Después la declaración del secretario de la Defensa hablando también sobre la estabilidad y la desestabilización y ahora la nueva, más reciente del secretario de la Marina que dice, “pues a mí me molesta que estén manipulando a los padres”, lo cual quiere decir, -me molesta que se esté utilizando un asunto de dolor humanitario como una herramienta de ataque político-.

Y es evidente que hay –además–, una maniobra de ataque político y vemos que cuarenta y tantos municipios del estado de Guerrero, están tomados por opositores que han impedido el funcionamiento normal de esos ayuntamientos y son las gentes de la CETEG, son las gentes de las decenas de organizaciones beligerantes, de activistas en el estado de Guerrero, quienes tienen prácticamente paralizado Guerrero.

Entonces en este sentido, yo también inscribiría este intento de descarrilar al secretario de Hacienda, Luis Videgaray quien creo que tuvo una buena actitud al salir a los medios de inmediato para decir algo fácil de comprobar si dice o no dice la verdad.

Si miente, pues ahí esta la ley. Si hay algo indebido, ahí esta la ley. Y se debe aplicar.

Analista*

Teletón y política

Rafael Cardona*

Por razones cuya conveniencia analizaremos después, la colecta anual (el pasado sábado 6)  de la Fundación Teletón cuyos fondos se destinan a la atención de niños con discapacidades diversas, se convirtió en una convocatoria para cobrarle (verbo exacto en el uso de su conductor) cuentas al gobierno, sin mezclar su desempeño con las pías causas de la filantropía y su respaldo empresarial desde la televisión.

Muchos habrían considerado imposible hace apenas unos días, (cuando el origen de la Casa Blanca se quiso explicar mediante la munificencia de la empresa productora de telenovelas hacia su actriz estelar, Angélica Rivera), escuchar a Carlos Loret de Mola entre el enfado y el desafío, decirle a los millones de telespectadoras cuya piedad quería generar frente a la insuficiencia auto determinada de los fondos por reunir:

–“Cóbrensela a Angélica Rivera, a Enrique Peña Nieto, por sus insatisfactorias explicaciones sobre el origen y financiamiento de la casa), a Televisa, si quieren, por pagarle mucho a su actriz estrella”, pero no a los niños del Teletón…”

Si consideramos las improbables espontaneidad y autonomía del conductor, cuya apreciaciones fueron pronunciadas después de las de Eugenio Derbez, (quien  se quiso presentar como un “outsider” ) y cuyas palabras más o menos, dijeron lo mismo, pero con  el adobo del latiguillo “humorístico”, estaríamos frente a un  distanciamiento definitivo (difícilmente pactado como estrategia) entre el presidente Enrique Peña Nieto y el poderoso grupo de la comunicación en español.

No faltará  quien atribuya esta ruptura a la lumbre en los aparejos después de las explicaciones de la señora Rivera (oficialmente ya calificadas como insatisfactorias por Loret), sobre los fondos para comprar una casa millonaria y la implícita confirmación de la intensa relación entre Televisa y el jefe del Ejecutivo expresada y comprobada por varios frentes. Hoy se pretende un  deslinde absoluto. Televisa –parece decir–, no se acerca a la corrupción, promueve la piedad del Teletón.

Otros dirán, es el producto del distanciamiento originado por las reformas, especialmente  la de Telecomunicaciones con la espada de Damocles de la preponderancia, como limitante de la actividad empresarial sin límites.

Pero recordemos el discurso de Peña Nieto del 18 de noviembre:

“… No son varita mágica. Nunca las hemos ofertado como tales. Pero, sin duda, son punta o son puntal, y son necesarias para acelerar el ritmo de desarrollo que necesitamos como país… Que, sin duda, han afectado intereses, de los que mucho tienen y de otros que se oponen al proyecto de Nación…”

Estas expresiones de los promotores del Teletón en torno de la cobranza, contrastan con lo afirmado por el presidente Peña en la habitual comida con la Cámara de la Industria de la Radio y la TV:

—“Los concesionarios de esta Cámara –les dijo Peña–, cumplen una función social y de interés público, esencial para el avance democrático de México…”

“A mí también me han lastimado  –dijo el comediante Eugenio Derbez cuya película “No se aceptan devoluciones” fue promovida por Videocine–, a mí también me lastima Ayotzinapa, a mí también me saca de onda que aparezca una casa en Las Lomas y que no haya certeza de dónde vino la lana… pero lo que no está bien, es que nos llevemos entre las patas a todos esos niños que dependen del Teletón…”

Analista*

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