14°/29° 15sep2014

PRD: Metafísica electoral y oportunismo político

Imprimir esta nota Imprimir esta nota

septiembre 10, 2014

Gilberto Herrera Medina*

Los críticos de la realidad, cualquiera que ésta sea, debemos dirigirnos a la segunda y no a la primera. La crítica, si toma solamente a ésta como punto de partida, las propias abstracciones, no alcanzará jamás, por ese método, el proceso concreto de lo real, lo dialéctico cuantitativo y cualitativo del proceso, sino que alcanzará meras abstracciones, cuando no subjetividades de una preferencia idealista cualquiera; pero sin desentrañar las contradicciones en que se mueven las partes y su totalidad.

Cuando se le ponen condiciones y esquemas a un proceso de consulta, cuando se formaliza éste en extremo, se obtienen resultados esquemáticos, al gusto de quienes en tales o cuales recuadros de plantillas, pretender meter a la fuerza una realidad que se les escapa de las manos. Esa es la lucha que libran los “Chuchos”, opuestos en todo a los intereses de los militantes, que no se limitan al encapsulamiento parlamentaria y representativo de unos cuantos dirigentes que se han eternizado, saltando de un cargo a otro, y corrompiendo la política con sus oportunismos

Expliquémonos más sencillamente, preguntando lo siguiente: ¿Por qué en el PRD, mediando INE, le puso y le impuso al proceso un registro de planillas, como embudo para que los votantes tengan que pronunciarse a favor de cada fracción o tribu?

Se quiso perpetuar de esta manera la reproducción del círculo vicioso del oportunismo político que priva en el PRD, con vistas a apoderarse, de esta manera indirecta y viciada del aparato de ese, para luego repartirse en un segundo y tercer plano, la masa de consejeros al Congreso Nacional y de esta manera conducir el proceso al punto muerto del reparto oportunista político del Comité Ejecutivo Nacional y, desde luego, todo inclinado a fabricarle al partido una nueva vieja dirigencia.

Un golpe de estado y nada más son las elecciones en donde ya están como realidad las tribus, las sectas, los intereses políticos de las individualidades y los grupos que asfixian al partido, sino es que ya lo han matado y vive como todo la formal que se inventa al margen de la lucha social clasista, política que debiera permear y expresarse en la vida de cualquier partido político; si es que de verdad se pretende tal cosa.

¿Por qué en lugar de que las tribus se registraran en planillas, no se optó por someter al proceso la elección misma de la nueva dirección nacional política del propio PRD, si es que el partido se convierta en una fuerza social, con intereses bien propios, independientes y no limitarse, como ahora se hace, a lo meramente electoral, legislativos, parasitario municipale, de legisladores federales y estatales, con plurinominales y uninominales a cuota fija y todo aquello que ya se conoce como manifestación del masivo naufragio de una clase media empedernidamente oportunista?

Justamente porque a la militancia del PRD siempre se le ha “planchado” desde esos grupos; que ya conocimos y vivimos desde sus primeros pasos y esa regresión política constante, degenerativa en que las tribus se ha venido larvando de entonces a la fecha. Y ya llevan 20 viviendo y enriqueciéndose con eso, basta conocer como han saqueado presupuestos enteros de todo nivel y como las familias enteras de esas tribus se posesionan de los cargos de elección y de designación directa, convirtiendo a la organización en una caballeriza que nomás ellos ensillan.

Lejos y alejándose cada vez más de un partido de masas, el PRD se ha tornado en un partido de pandillas políticas; unas y otras de esas tribus se rehúsan a disolverse internamente, y como caporales de la política oportunista en boga, impiden y luchan a toda costa, porque el PRD se democratice no sólo formalmente, sino prácticamente, con una vida y acción práctica de masas, con cercanía a los campesinas despojados y arruinados, con intervención directa y activa de los trabajadores.

Pero nada de esto se quiere. Falta saber si la crisis que se nos viene encima, ya casi sin república, comprometidas las fuerzas productivas del país, aceptamos el hecho consumado que el capital mundial le dicte al país y al pueblo de Lázaro Cárdenas, y de tantos miles de mexicanos que nos limitamos a votar cada vez, sexenio tras sexenio, viviendo entre la corrupción oportunista de los propios dirigentes que   consideramos propios; pero que no lo son; reconociendo que nos hemos equivocado en eso y, principalmente, en la pasividad colectiva que nos hace aceptar el juego sucio oportunista a que tienen reducido el partido.

A eso se reduce este proceso electoral viciado, tan acuciosamente elaborado; pero cuya inventiva teórico, económica, política, brilló por su ausencia en los debates de las Leyes Energéticas que dan al traste con la plusvalía del petróleo mexicano. Si es que hubiera que discutir en qué consiste la renta y la ganancia media mundial de una materia prima clave en las finanzas y en la producción de valor.

¡¡Pero qué buenos resultaron para organizar plantillas electorales y hasta les aplauden aquellos que más combaten el desarrollo independiente del país mexicano nuestro, de su pueblo que nada en el desempleo de más de 60 millones de sus hombres y mujeres!! Es cierto que esas pandillas ya tienen todo predeterminado, lo sabemos y nos sometemos a ese juego, aceptando lo que constituye toda una deformación que malas cuentas ha rendido hasta ahora en gran parte del mundo. La crisis lo demuestra.

Analista*

¡Renovar la hegemonía presidencial! ¿Sobre qué supuestos?

Imprimir esta nota Imprimir esta nota

septiembre 3, 2014

Gilberto Herrera Medina*

De José López Portillo a la fecha, trascurridos poco más de 5 sexenios, el Estado Mexicano, particularmente el poder presidencial, ha descuidado y perdido, por tanto, eso que se ha dado en llamar la hegemonía, que no es solamente el dominio de una clase frente al resto de la población, sino la conquista de su voluntad, de eso que Antonio Gramsci, el gran italiano, puso en boga en los ambientes políticos de Europa, sin menoscabo de su ortodoxia marxista.

Los gobiernos emanados de la Revolución democrático burguesa de 1910, mal que les pese a los panistas y al ultra izquierdismo, sustentaron su poder en el bloque de poder político cultural y social que cada Presidente de México, tuvo a su alcance. No había necesidad entonces, de un mayor esfuerzo ideológico argumentativo, que la propia historia nacional, en este caso la Revolución Mexicana.

Sin embargo, con la irrupción del socialismo mundial, empezó a cuestionarse las medidas reformistas, la Reforma Agraria y la Justicia Laboral, entre otras, como insuficientes para emancipar políticamente a la clase obrera en alianza con los campesinos; y así surgieron las organizaciones campesinas independientes, en tanto que la CNC oficial perdió y fue desgastándose gradualmente para llevar adelante no sólo el reparto agrario, sino la industrialización capitalista de la agricultura, en que las elites políticas no estuvieron nunca interesadas, o bien sólo de palabra decían defender los intereses históricos de la Revolución vuelta gobierno.

Con Carlos Salinas de Gortari las cosas se fueron al extremo por su interés en ingresar a México, en el torrente mundial de capitalismo, transfiriendo el valor de los capitales fijos, más de mil 200 empresas paraestatales a particulares, las que simularon comprarse, endeudando a las mismas, para luego quebrarlas, dejándolas sin cuota de ganancia, alzarse con capitales líquidos que el propio gobierno hubo de pagar después, con dinero de los contribuyentes menores, pero especialmente con los sobrantes de capital petrolero que no reingresaba a su propio circuito de reproducción ampliado.

Ernesto Zedillo Ponce de León, entra de lleno en lo que pudiera llamarse el primer presidente panista, aunque nominalmente se pretendiera sucesor de los gobiernos revolucionarios nacionales.

Recuérdese que tuvo a su cargo el famoso Ficorca, encargado de canalizar crédito y financiamiento público a particulares; esto lo colocó en la esfera de los corporativos nacionales y extranjeros, como mediador del Estado Mexicano, la deuda externa y el crédito público directo a la capitalización privada.

Vicente Fox y Felipe Calderón, son accidentes de la derechización externa interiorizada en México, para subordinar totalmente las fuerzas productivas del país a la capitalización mundial y ya para entonces, para sostener la cada vez disminuida cuota de ganancia internacional de la industria norteamericana y, principalmente de los capitales accionarios que anticipan rendimientos nominales sin que haya reducción de valor alguno, como no sean los beneficios, también anticipados de la deuda.

La crisis actual en el mundo, tiene y tuvo su propia manifestación en México y el TLC y la reconversión de las paraestatales convertidas en empresas privadas, receptoras de deuda externa directa, fue el paso que se dio y que a la fecha prosigue.

EU, quiérase que no ha tenido una inflexión para paliar el procesos de crisis en la acumulación de capital y, en México, no ha habido el correspondiente replegamiento antiespeculativo, que atempere el proceso de la crisis y la imposibilidad del desarrollo.

¿Se puede hacer algo, frente al deterioro mundial, o nuestro país se encuentra sumergido irremediablemente en el tobogán de la descapitalización interna, sin fuerzas productivas propias y sin posibilidades de crearlas como lo pregona la derecha mexicana, creyendo que en ello le va la suerte.

¿Chile, Argentina, Brasil, Venezuela, Bolivia, Perú, Ecuador, no han experimentado proporcionalmente los mismos embates que ha padecido México? Así es; pero la crisis del capitalismo es de tal magnitud que socaban las propias bases de reproducción de valor capitalista en el centro mismo del principal polo imperialista mundial, constituido por los EU.

Como el nadador que se ahoga y no alcanza a salir a la orilla, en México, al parecer parece que nos hundimos más en el proceso de descapitalización mundial, como si la condición de supervivencia del imperialismo fuera, y es, rapar a los Estados Nacionales del mundo de todo cuando tengan, hasta no tener manera de ocupar su población; hasta no poder genera valor alguno, como no sea el contenido en los recursos naturales y esto, a base de más deuda directa, en donde se engloba el costo de la tecnología y todas las formas de beneficio que se suman al capital que ni siquiera se ocupa de comprar trabajo vivo, como no sea el indispensable para manejar las máquinas de trituran millones de toneladas diarias, con dos o tres operadores.

¿Qué proyecto de sociedad tenemos como país, aún dentro del capitalismo espantoso que se mira?

Esa es la hegemonía presidencial que habría que buscar, esbozando un proyecto de nación, un propósito común de nación, de pueblo, sin que los propios acumuladores de la riqueza pública y privada nos arrastren al mismo precipicio que se empezó a cavar hace 30 años. ¿Es posible esto? Si no fuera así, ¿qué otra salida nos queda? ¿Apostarle a la renta absoluta y diferencia del petróleo, algo que no conseguido ningún país petrolero incluyendo Rusia? Invocamos a Noruega en abstracto, pero en la práctica la geopolítica nos dicta otra fatalidad, al igual que perdimos Texas y más de la mitad del territorio nacional hace casi dos siglos por cumplirse.

Analista*

PRI nacional, remeda a Cicerón, aunque tampoco empareja a César

Imprimir esta nota Imprimir esta nota

agosto 27, 2014

Gilberto Herrera Medina*

“De que la perra es brava, hasta a los legisladores muerde.” Refrán

César Camacho Quiroz, presidente del CEN del PRI, le da por hablar de corrido y argumentar como experimentado juez de letras de cualquier pueblo del Valle de México antiguo.

La última puntada de política teórico práctica, es la que propone reducir a 300 la Cámara de Diputados y la parte correspondiente a la de Senadores.

Se le mira enterado de la doctrina de Estado, lo mismo que pareció en un principio, otro ex gobernador del estado de México, don Emilio Chuayffet Chemor, cuando propuso, sin más ni más, hacer exámenes a los maestros de todo el país, en vez de examinar la realidad nacional, de la que son parte esos “profetas”, como cariñosamente les denominaba mi amigo, también profesor y economista, Oscar González López.

¿Qué no le pareció suficiente que votaran por la reforma constitucional reciente y las nueve leyes energéticas (once) mismas cuya consecuencia será desencadenar la especulación accionaria y crediticia dentro y en la periferia del imperialismo norteamericano, cabeza mundial de la crisis, aunque esté reventando visiblemente mayormente en Europa?

Pero don Cesar Camacho Quiroz se aventó como el “borras” de la TV y dijo, palabras más, palabras menos, “el PRI propone la reducción de los diputados plurinominales y también la de los Senadores.

¿Sabe don Cesar, el mexiquense ex gobernador, que representa una Cámara y Otra? Toda proporción guardada, la de los diputados es el Constituyente de la Sociedad Civil, abstracto e ilusorio desde luego, que eso se trata en el Estado político.

Me estoy metiendo en las patas de los caballos, porque donde Cesar Camacho bien podría ser el maestro de Teoría del Estado que no tuve, aunque al lado del salón en que cursé tal asignatura daba cátedra don Mario de la Cueva.

Cada país, dentro su conformación histórica, tiene sus particularismo; abreviemos exposiciones farragosas que no vienen al caso; en el nuestro, la Cámara de Senadores fue un apéndice feudal, de los grandes propietarios de la tierra, aunque este desempeño más bien lo tuvieron los diputados, después del México Independiente.

Aquel país de mediados de 1800 y 1824, nunca sobrepasó los 7 millones de habitantes. ¿Qué sociedad civil querría y podía tornarse política entonces? ¿Qué corporaciones y que clase hubo entonces? La Iglesia era y fue la mayor corporación y la gran detentadora de la tierra y de la riqueza inmobiliaria, los jesuitas por delante; de ahí que esto diera lugar a la reforma de Juárez y a la pérdida de más de la mitad del territorio nacional.

¿Por qué se propone reducir el número de legisladores de ambas cámaras del Congreso de la Unión? ¿Qué porque gastan mucho dinero? Frente a lo que viene, el presupuesto del legislativo es una miseria, ¿o no será que ambas atribuciones las asumirán, de cierta manera, los que los nuevos titulares, de los nuevos órganos independientes, que van a regular las contrataciones del petróleo, el gas y la electricidad y lo que sobre de los dineros de la renta del petróleo, no las ganancias, eso es otra cosa; como tampoco habrá dividendos del capital accionario y crediticio que contraiga nuestro país?

No tengo ninguna devoción por “nuestros representantes legislativos” a quienes el Cesar del Río Lerma les amenaza con sacarlos de sus curules; es más, hasta creo que algo del oportunismo político rampante se aminorará y podría subir de calidad la práctica social democrática en que estamos hundidos.

Pero solamente agregaré una cuestión más. Pudiera ser que el tiro le salga por la culata al priismo y al gobierno del presidente Peña Nieto; ¿Por qué? Porque la polarización social que se ve venir, con consulta y sin consulta energética, puede incendiar la pradera mexicana ya de por si inhóspita.

¿No es mejor tener a esa bola de oportunistas, haciéndole al cuento de que legislan, cuando todo se reduce a levantar el dedo y a chiflarse y empujarse unos a otros? Así sesionaba el Senado Romano, después de que los “padres conscriptos” regresaban de su chorcha política diaria en las termas.

Porque los senadores romanos asesinaron a Julio César y, entre nosotros, esos mismos Senadores le hicieron el juego a Victoriano Huerta, lo mismo que unos cuantos diputados, no así don Serapio Rendón, ni Adolfo C. Gurrión, ni el Senador Field Jurado y menos don Belisario Domínguez, al que le aplicaron sus compañeros la ley del hielo, dando pábulo a su posterior asesinato.

Si quiere el presidente del PRI meterse en camisa de once varas, que lo haga, que proponga; que al fin y al cabo la fogata social esta como tostar condoches.

Analista*

El pasado no ha pasado y el futuro no llega

Imprimir esta nota Imprimir esta nota

agosto 20, 2014

Gilberto Herrera Medina*

¿Qué viene y que pasará después de la reforma energética en México? ¿Al gran endeudamiento internacional que conllevan las inversiones en extracción de crudo y gas, seguirá una gran devaluación del peso mexicano frente al dólar y el resto de los patrones monetarios del mundo? Esto es lo que hay que analizar e intentamos hacerlo ahora en estas notas.

Toda gran inversión que no se dé a partir de un crecimiento interno, mejor dicho desarrollo, acumulación de capital productivo, para reproducirlo como tal, es inflacionaria y repercute en los precios de las subsistencias, en el valor de la propiedad, sobre todo en los salarios, que son los que regulan la plusvalía que otros se apropian y no los productores que son fundamentalmente los trabajadores.

Keynes, toda su obra escrita es un trasunto, mejor expresado, de las ideas que arriba expresamos y de otras con que de plano no compaginó la realidad capitalista, que tomó en ocasiones a pie juntillas sus planteamientos.

¿Con qué y de donde procederán los financiamientos de la reforma económica que se propone poner en marcha con las obras de aguas profundas, someras y de tierra firme, de crudo y gas, oleoductos y uno y mil proyectos, 16 de ellos, que la CFE anuncia llevará a cabo?

La URSS en tiempos de Brezhnev, llevó a cabo la magna obra del gasoducto que va de Siberia a Europa. Alemania, principalmente, le suministro la tubería de acero del caso y la URSS la pago con gas.

La crisis posterior de la URSS se fincó, entre otros factores de competencia y rivalidad con el imperialismo, en este trueque de tubos por gas, donde el país de Lenin fue el perdidoso.

Habría que analizar otros intercambios mundiales de un bloque y otro, para explicar y describir suficientemente la situación mundial del comercio y de la producción de uno y otro sistema; pero por hoy sólo enunciamos el fenómeno que cambió la faz de la política mundial y que viene de regreso, cobrándose con creces con la devastadora crisis mundial que, a la fecha no termina y pudiera ser que, México, por conveniencia y apetito de unos y de otros, nacionales y extranjeros, se esté adentrando en ese volcán mundial deslumbrados por el real o falso señuelo de un desarrollo económico fabuloso.

A México y a los mexicanos nos puede ir muy mal en esta aventura energética y me temo que, sin rectificación posible, las cosas apunten a un ominoso estado social, económico y político que no me atrevo siquiera a atisbar.

Lo de menos es legislar de esta o de aquella manera, que al fin y al cabo la legislación no es más que la voluntad de la clase en el poder o la fracción que tiene las riendas del Estado.

A los empresarios mexicanos, lo que quede de los mismos, por no haberse conformado con recibir el gas de Pemex barato y otros energéticos, entre ellos la electricidad, el carbón, el hierro, etc., y que optaran por el libre comercio, ahí tienen los resultados con el desempleo y la pobreza de millones de trabajadores; algunos pocos acumularon miles de millones de dólares; pero para cuando pasó, esa plétora de capital no es ni fue capital productivo.

Ellos conocen, mejor que el que esto escribe, los sistemas de crédito mundial, cuyo reflejo y pleitos se dan hasta en los casinos, mediando la política y no pocas veces sin ésta.

¿Qué le pasó al gran directivo de la enorme cementera mexicana, Lorenzo Zambrano, con la crisis del ladrillo en España, por ejemplo, y sus dificultades con el fisco de ese mismo gobierno, cuyo fallecimiento le impidiera finiquitar el diferendo fiscal, según se supo después de su fallecimiento?

Pero lo que se nos viene encima sólo es comparable, toda proporción guardada, con la operación “Barba Roja” de Hitler, contra Polonia, primero, y en seguida contra la URSS. Y si no al tiempo lo veremos o a quienes el destino les alcance,

No estoy inventando el agua tibia de las crisis económicas mundiales; si parte de lo que aquí se escribe, lo hiciera un laureado Nobel en Economía, los medios informativos tal vez le darían vuelo; pero como nosotros somos don nadie, mayormente siendo mexicano, todo equivale como luego se dice: a oír misa, o darnos el avión, que es lo mismo.

¿No acaso los proyectos de Silvio Berlusconi se vinieron abajo y tantos otros semejantes en EU? ¿O qué quiso decirnos el gobernador de California, Jerry Brown, sin que hagamos caso de nada? Y hay que considerar que Italia es una economía mayor que la nuestra y lo mismo España. Mejor no le seguimos al recuento, que faltan toros y cuadrillas a la corrida.

Analista*

México: grandeza interna y mundialidad económica

Imprimir esta nota Imprimir esta nota

agosto 19, 2014

Gilberto Herrera Medina*

El mundo entero, como todos los países, México entre ellos, ha soportado el reto de la crisis económica capitalista más devastadora de las varias que ha vivido el capitalismo desde 1819.

Con mayores adversidades a cuestas, producto de la misma historia, nuestro país llegó a ser independiente, sin que sus estructuras coloniales cayeran, como era deseable y necesario si queríamos emparejarnos al capitalismo de las colonias norteamericanas, que empezaron de otro modo al nuestro, es decir español atrasado, feudal litigioso con la Edad Media, atajando el Renacimiento y la Reforma en Europa; hasta el límite agotado de esas fuerzas productivas minero hacendarias de la tierra, y ya parasitarias para entonces en este hermoso y descomunal Continente que quedara, de otro en modo en la historia, frente a la colosal expansión de la Nación del “Destino Manifiesto”, versión distinta de Napoleón, el Imperio en Europa y su enfrentamiento con la Triple Alianza conservadora de entonces.

¿Qué se le enfrenta a México ahora, en este momento, en esta época 2014? La misma crisis política capitalista que busca salidas, ampliación de mercados para su poderosa producción; pero más que eso, su enorme, su potentísima y monstruosa a la vez acumulación de capital: su fundamental contradicción.

¿En qué nos ayuda y en que nos afecta? Así es, así son todos los fenómenos de la historia, de la ciencia y del pensamiento. Así es la realidad, no nos dice lo que es y es otra cosa distinta de lo que nos dice. ¿Por qué va o iba a ser distinto esto de las costosísimas inversiones del capital en el campo de la explotación del petróleo?

Decirnos eso y que lo aceptemos nosotros, es la pasividad histórica y sumirnos, hundirnos en los fenómenos de esa crisis mundial sin más.

Tiene dos vertientes fundamentales de controversia y análisis. ¿Cuáles son? Una, que cada año se invertirían algo así como 12, 500 mil millones de dólares y que en total, en el período que se lleve la instalación petrolera de extracción en el Golfo de México, el total de inversión podría alcanzar hasta los 75, 000 mil millones de dólares. Todo bien visto y planteado.

¿Quién podría oponerse a una expansión del capital crediticio mundial que así formula las cosas? ¡Excelente cosa! Pero como todo, tiene otros inconvenientes, contradicciones propias al fin de cuentas, otra manera de traducir en mexicano la contradicción dialéctica que hay en todo fenómeno real de la naturaleza de que se trate.

El primer pero sobre el cual hay que discurrir, consiste en lo concreto siguiente: ¿A qué tasa de interés operaría ese crédito de inversión anual? ¿Al 5 o al 6% anual? ¿Esos intereses anuales por ese volumen cuantioso de capital, se sumaran y generarán, a su vez, intereses en los términos en que seguiría operando el débito principal anual de inversión por 12 mil 500 millones de dólares en que está calculado el proyecto calculado así, de referencia? Esto querría decir, que habría anatocismo de intereses en esa y las sucesivas inversiones, como se hizo con el Fobaproa que es la serpiente que no podemos matar y que nos devora todavía ahora.

Por esta vez no vamos más allá de lo hasta aquí expresado. Finalizamos con lo siguiente: ¿Existen otras formas de relación, distintas a la anterior y, con ellas desarrollarnos con ese mismo capital crediticio mundial, sin que nos aniquile y nos hunda una crisis mutuamente contraproducente? Los fuertes dirán que esa es la sopa a comerse y la realidad, su forma, con esas fuerzas quieren comerse los recursos naturales y de trabajo de la nación mexicana.

El capital especulativo se auto valoriza, de manera automática, a partir de sí mismo. Cómo capital productivo es otra cosa y otra su forma de producir valor. ¿Cuánto de esos 12 mil 500 millones de dólares anuales van a fijarse en capital constante en la producción misma de gas y petróleo y en qué lapso reproducirían su propio valor, sin anatocismo alguno, como sucede en la producción capitalista para el mercado mundial, incluyendo en el mismo al nuestro?

Vistas así las cosas, el futuro económico propio de México y el mundial, corren por vías muy disparejas, a velocidades harto dispares. ¿En cuál vía, de qué tren histórico nos vamos a meter y nos conviene meternos y a qué ritmo?   Esta son alguna de las cuestiones con que algunos se aventuran a exponer y a opinar: unos, que creen a estas alturas que El Destino Manifiesto es el mismo, fatal, eterno y; otros, que lo ven todo como cuestión de relación y manejo mundial con la potencia del capital, sí, pero con sus determinantes históricas, lo admitir o no reconocer.

Por lo pronto el Gobernador Texano cierra las fronteras a los mexicanos. ¿Qué quiere decir eso? ¿Qué sólo ve la desocupación propia y no el potencial nuestro de esta fuerza de trabajo más barata que la de allá? ¿Verdad que las cosas no son tan planas y llanas como nos las quieren hacer creer y que las aceptemos sin chistar?

Analista*

Confeti dinerario en concesiones, por riqueza regalada

Imprimir esta nota Imprimir esta nota

agosto 13, 2014

Gilberto Herrera Medina*

El proceso revolucionario democrático burgués, como se le conoce y clasifica por los doctrinarios de la política y la sociología, su mayor conquista,  su más grande logro, aparte de la tierra a los ejidos y comunidades indígenas, su máxima conquista y de mayor significación es la nacionalización y la Expropiación del Petróleo, a secas, dicho en breves términos.

¿Qué significa esto? Nacionalizar y expropiar la más grande y más importante riqueza natural hasta hoy conocida, entonces 1938 y ahora 1914.

¿Se podían haber nacionalizado en forma privada todas las concesiones petroleras de entonces y lo que iba a sobrevenir? No era posible y no lo fue, porque todas juntas eran una sola explotación sometida mayormente, ya entonces, a la exportación al mercado mundial, especialmente al mercado norteamericano.

Los trabajadores petroleros, base social de la nacionalización y de la expropiación, términos que no pueden separarse, era una misma masa de trabajadores que se desplazaban de un campo a otro, y de una ciudad petrolera a otra, donde había o hubo refinerías, llámese Tampico, Ebano, Minatitlán y sucesivamente otros conglomerados que surgieron al impulso de esta riqueza.

Sólo el Estado político surgido de la Revolución Mexicana era capaz de mantener bajo su dominio y control esos fundos petroleros, de otro modo se hubieran y difuminado su fisonomía productiva, además de las obras carreteras y portuarias, eléctricas y de urbanización que tuvo que acompañarse a esta industria.

La Expropiación Petrolera de 1938 no pudo realizarse a la manera como se constituyó El Marquizado de Oaxaca, con 11, 500 KM2, algo así como once millones y medio de hectáreas, con 23 mil indígenas entregados en peonaje, mano de obra que fue insuficiente para medio cultivar y explotar la renta agrícola, ganadera, maderera y minera de esa extensión; aun así, fue una de las tantas de miles de apropiaciones de tierra que hicieron en gran escala al inicio y después de la conquista de la Nueva España.

La industria petrolera, que surge en México mediante concesiones a principios del siglo XX, para 1938 es toda una industria compleja, con capitales fijos cuantiosos, con instalaciones fijas a boca de pozo, y con sistemas de exploración como ya existían en otras partes del mundo, el Medio Oriente entre otros, Rusia y la propia geografía de EU.

¿Capital privado como ahora se reclama? Eso fue lo que se expropio, pero fue el capital productivo y no las cuentas bancarias de las empresas, ni el capital accionario especulativo que tampoco fue afectado por la Expropiación del suelo y el subsuelo de los yacimientos petroleros y sus instalaciones.

Por eso constitucionalmente se le declara inalienable y no susceptible de explotación por parte del capital privado; de otra manera, los mismos fundos petroleros, pronto podrían haber vuelto a manos privadas extranjeras, pues un capital de la magnitud del capital productivo expropiado y por invertirse en el crecimiento de la industria, no se había formado en México, a no ser el capital comercial circulante, expresión de la producción agropecuaria alcanzada entonces, pues el capital minero manejaba sus excedentes en las matrices mundiales mineras, no en México, cuyos bancos no existían como no fueran dependientes  sus matrices Inglesas, francesas, alemanas y Estadunidenses.

¿Qué capitales ambicionan ahora la producción directa petrolera de los fundos del suelo y el subsuelo en tierra firme y marina del Golfo de México? Quienes apetecen la riqueza petrolera son los enormes capitales petroleros mundiales, casi todos Norteamericanos y algún subsidiario contratista español y mexicano, que se aloja en contratos complementarios de obra en la exploración y etapas previas a la extracción misma del valor petróleo, en el volumen y los millones de barriles diarios que ello signifique.

Para eso necesitan el dominio directo de las áreas extensas en que se hallen y abarquen las existencias de esos fundos petroleros; pero de este modo, el país, El Estado político Mexicano pierde soberanía y control de esa propiedad y, consecuentemente de esa riqueza que queda afecta a la valorización internacional del producto y de paso de los propios capitales que se valorizarán en esa actividad.

Las Leyes Energéticas no pueden, ni se intentó en ellas, definir y distinguir lo que es la renta petrolera, diferenciando a ésta de la ganancia y las formas en que se distribuye y se descompone la última.

Por principio de cuentas, toda la producción petrolera es producto del trabajo, del trabajo más simple hasta el complejo que interviene la producción de ese valor cifrado en el petróleo.

Se dice vulgar y superficialmente, que la renta petrolera es la diferencia entre el coste de producción de un barril de petróleo y el precio del mismo.

Nada más falso ni más estúpido que decir esto y repetirlo cada que viene al caso ante los cuestionamientos que se le hacen al nuevo proyecto energético trasnacional.

La renta del petróleo por barril y su precio en el mercado mundial, la diferencia unitaria así calculada, sea el volumen o la masa de petróleo que se extraiga y concurra alas refinerías, no es la renta real y menos la ganancia. Ambos conceptos no coexisten, ni puede desprenderse el uno del otro; jurídicamente se hace y así se va hacer; porque eso conviene al capital mundial y en menor cuantía conviene. Por conveniencias individuales, aisladas, a quienes de esta manera han decidido aventurarse en la monopolización internacional, subsidiaria de los carteles texanos, para repartirse los dividendos de la plusvalía petrolera que es trabajo vivo, trabajo social de los trabajadores, los que reproducen y pagan a los propios capitales productivos que se instalen, créditos fabulosos de   por medio, los que intereses se llevarán la parte del león petrolero mexicano con todo y vísceras, por los siglos de los siglos, Amén.  Por eso bailan los diputados y senadores y por eso se les otorgan las migajas de los estímulos que hoy reciben. ¡Qué tiene eso de sorpresivo! Antes se otorgaban a los conquistadores,  títulos nobiliarios, tierras y esclavos; hoy basta con unos cuantos dineritos devaluados.

Analista*

1917-2014, del pueblo llano al lleno imperialista

Imprimir esta nota Imprimir esta nota

agosto 6, 2014

Gilberto Herrera Medina*

Ya vimos como la parte constituyente y su parte legislativa, con constitucionalidad histórica derogada, saltaban como los salmones, en un río de incoherencias verbales, pseudo históricas, pseudo teórico económicas, frente al auditorio vacío a veces, vuelto a llenar y una y otra vez llamado a integrar el quorum de las Cámaras del Congreso de la Unión.

Enorme espectáculo aquel, para reprobar la historia ya consumada, malamente consumada dentro de una formalidad social y política, de anejo compromiso entre la clase dominante y aquel pueblo llano, desposeído de todo: de tierras, de minas, de montes y aguas, pueblo llano con casi un siglo de edad en su inexperiencia de ser una nación independiente, capitalizadora de su propio trabajo, que nada o muy poco le dejaba acumular.

Casi un siglo duró las Constitución de 1917 y en el inter fue parchada, añadida, remendada de mil modos y de mil maneras.

La Constitución liberal de 1857 aguantó menos y se aplicó de la misma manera, en contra de las masas indígenas, casi las únicas comunidades que así convino a la Monarquía Española que sobrevivieran, dejando a salvo las minas, la madera de los bosques, parte de su población pasando del peonaje feudal, al peonaje minero que al fin de cuentas fue la vanguardia del alzamiento de Hidalgo y sus compañeros que en este mes que acaba de pasar, hace más de dos siglos, también fueron pasados por las armas y sus cráneos exhibidos como escarmiento en la capital de Guanajuato, ya Panista desde entonces, o acaso priista arrepentido

Año 1914, un siglo antes Villa y Zapata estaban a punto de salir derrotados por el crimen social de enarbolar causa agrarias y tener un ejército de rancheros sin tierra o campesinos que aspiraban a ella.

1914, año en que estallara la Primera Guerra Mundial, donde Carranza, como buen ranchero feudal, senador porfiriano, comete el error de simpatizar con el nazi fascismo. Igual que se opusiera a la expedición de los artículos 123 y 27 constitucionales, hoy ya irreconocibles del todo.

Poco más de 60 años estuvo vigente la Constitución de 1857, en la formalidad que le correspondiera y bajo los inmensos deslindes de tierras que no resolvieron ni resolverían la modernidad a que siempre ha aspirado nuestra burguesía social, empresarial y política.

Por esa Constitución de 1857 pasaron todas las afectaciones de los ferrocarriles que sirvieron a la explotación minera, comercial y latifundaria, más los enormes deslindes de tierras, en que se constituyeron las apropiaciones extensivas de tierras, propiedades a la facilona capitalización, esa sí renta.

Unos cuantos bisnietos, acaso, salmones temporarios de aquellos barones de la tierra, “legislaron” de nuevo, la nueva acomodación imperialista que se repite y se repetirá cuanto y cuando lo necesite la crisis mundial del capital. Recuérdese que la crisis de EU abarcó la última década del siglo XIX y la primera del siglo XX, prolegómeno obligado de la primera guerra mundial y el choque de potencias.

La Constitución de 1917 se hace con el auge momentáneo del capitalismo norteamericano e inglés, con sus mutuos acomodos y ajustes, pero en que se perfilaba la alianza que se iba enfrentar a la Alemania e Italia, principalmente.

1929 se da otra crisis más amplia y más entroncada con el país, nuestro vecino del norte. Eso duró toda la década de 1930 y pasaría, con sus nuevos ingredientes mundiales, constituidos por la Revolución de Octubre. Esa crisis marca el inicio y el fin de la Segunda Guerra Mundial 1938-1945 y los años que le siguen hasta Corea, China, y luego Vietnam.

La Constitución de 1917 y dentro de ella la Expropiación Petrolera, marca el punto más alto de nuestro desarrollo económico y social en la Historia de México. Fue un compromiso, un impase que iba y venía, una y otra vez, y que nadie se atrevió a tocar, al menos que no fuera con pinzas y circunloquios tecnocráticos de diversa índole y calibre.

Al cambiar de forma la explotación petrolera, corrompida y todo por el capital mundial, la Constitución de 1917 tuvo como su más alto emblema de capitalización real nunca visto desde los tiempos de la Colonia a la fecha.

Hoy vimos cómo los salmones legislativos, plurinominales de todo tono y color, nadando contra la corriente, pudieron empalmarle un marco distinto a esa capitalización subsidiaria de la plusvalía mundial, no de la renta, sino del producto petróleo que es trabajo, fuerza de trabajo social nos guste o les disguste a los panistas, a uno que otro priísta y hasta al solapado izquierdismo mexicano con daltonismo de clase.

En la naturaleza los salmones remontar a contracorriente el río; los salmones legislativos, senadores y diputados mexicanos, remontan también a contracorriente la historia, echando abajo formalmente lo conquistado, el potencial de una materia prima (petróleo) que, además de ser eso materia prima universal de todas las ramas industriales, es la más potente fuerza productiva con que ni siquiera contara la Alemania fascista, y por una de tantas carencias fundamentales que se fue a la guerra y a la derrota. Pero la historia sigue viva y desafiante para todos los países, véase sino lo que sucede en Crimea, de otro modo en los Balcanes y en Palestina. ¿Qué nos espera en esta hambre de dinero a los mexicanos? Quién lo sepa, que me lo mande decir y pronto como alguna vez se expresara don Narciso Bassols, aquel mexicano de Tenango del Valle, no de Atlacomulco de Isidro Fabela, quien fuera en misión secreta de Carranza con Alemania.

El reformismo sindical en Pemex y la clase obrera

Imprimir esta nota Imprimir esta nota

julio 30, 2014

Gilberto Herrera Medina*

El auge económico petrolero mexicano, por ser y haber sido, hasta ahora, por lo menos, la industria punta de todo el desarrollismo económico ha sido y es, históricamente, calumniado de mil modos, deformado hasta el hartazgo, como si la burguesía económica y política que alzara sobre la misma, no hubiera hecho derroche de esa gran riqueza, tan mal aprovechada, a pesar de todo, como antes lo fueron gran parte de las materias primas que sirvieran a la industrialización del capitalismo, su resultante.

Mal que bien los obreros petroleros fueron los autores, los forjadores y creadores de esa riqueza; nada recibieron gratuitamente, al contrario dieron todo, hasta sus derechos como clase los sacrificaron o hicieron que así fueran quienes los corrompieron políticamente para que se permitiera el despojo nacional de esa riqueza en aras de arribismo político del momento y del charrismo sindical que la burguesía política, pero también la económica empresarial, les impuso férreamente hasta ahora.

La grandeza social y política de nuestra clase obrera del petróleo, en Pemex ha sido oscurecida y negada por una leyenda negra reaccionaria, el PAN por delante, contra esa organización, confundiendo la forma reformista, con la esencia obrera batalladora, auténtica de sus modestos trabajadores.

Los he visto, los conozco y los conocí a varios de ellos, ya jubilados, yendo a cobrar su minúsculo sueldo de $ 3,000 tres mil magros pesos ya devaluado, para el sostén y la formación de sus numerosas familias; modestamente vestidos, modestamente calzados, pero dignos, muy dignos especímenes sociales y humanos del pueblo mexicano.

Trabajadores que dieron la batalla con la expropiación petrolera, a cambio de nada; su patriotismo, su entereza política y social fue el soporte en donde se apoyara aquel magnífico gobierno del General Lázaro Cárdenas.

Algunos de esos hombres, devenidos en obreros petroleros, militaron en las filas del Partido Socialista del Sureste y se mantuvieron leales a su organización sindical y en su militancia sin aspirar a más, como individuos, observadores y solidarios con su clase y con su gremio.

¿Qué valen los Gómez Morín, Los Vicente Fox y los Calderón y la cauda de pequeños intelectuales de toda laya que les siguen, frente a esta masa de obreros petroleros a que le atañen el cargo de un costo que toda esa pequeña burguesía reaccionaria echara encima de ellos para pretender corromperlos y frenarlos en sus aspiraciones de emancipación obrera?

Hoy se vive un capítulo más, de los muchos asquerosos que se le quiere endilgar en bulto a los trabajadores petroleros. Este debería ser el debate legislativo, en los medios, en los corrillos universitarios pero la masa obrera vive alejada de estos círculos, de estas infectas esferas; la veo sentada por las tardes a las puertas de sus modestas habitaciones en Poza Rica, amables, hospitalarios, despiertos e interesados siempre por el rumbo total del país.

Esos obreros organizaron caravanas para acompañar los desplazamientos del hijo del General Lázaro Cárdenas, en sus aspiraciones de alcanzar la Presidencia de la República; lo mismo hacían las familias ferrocarrileras, electricistas y a todos se les quiere hoy destruir e infamar políticamente. No lo lograrán nunca.

La clase trabajadora de Pemex, del país entero, igual que los mineros de Cananea y de Nueva Rosita, del país entero, tiene memoria, tiene conciencia histórica, es patriota y de cierto modo internacionalista y esto por lo que se les combate y calumnia con la peor estupidez de nuestro rezago económico de naciones que aspiraron a ser ellas mismas sobre la base de sus recursos naturales y de sus propias fuerzas productivas.

Qué tienen que ver los Penchynas en esto. Qué saben los legisladores que se pasean por el mundo aprendiendo de la industria petrolera, mientras estos hombres hacen posible que el país entero se mueva con casi 2.5 millones de barriles diarios de petróleo que ellos, y nadie más producen?

Analñista*

¿Pronto podrían darse ajustes en el gobierno de Peña Nieto?

Imprimir esta nota Imprimir esta nota

julio 27, 2014

Gilberto Herrera Medina*

Con toda certeza no es muy oportuno opinar lo que a continuación se escriba: Los agudos observadores de la política nacional, que no han desaparecido del todo, podrán opinar que ya se han dado suficientes barruntos visibles de que pronto podría haber y habrá algunos cambios en las distintas esferas de Gobierno del Presidente Peña Nieto.

¿Por qué decimos esto? Porque en política nadie se puede lucir hasta más allá del ámbito que le corresponde y sin asumir sus tareas como realización individual, tal y como se ha visto durante el proceso de aprobación legislativa de las Leyes Energéticas.

Dos gentes es posible que dejen el escenario que hoy ocupan, en medio de los reflectores de los medios, así se ven las cosas, a menos que se ponga límites y se sofrene su protagonismo, pero dudamos que ello suceda sin llegar a la medida extrema, como ya aconteció con el doctor Manuel Mondragón y Kalb, que no desperdiciaba ocasión de lucirse con declaraciones, como si el gobierno hubiera sido hecho para él.

Dos personajes ocupan el campo central de la política nacional: el Lic. Miguel Ángel Osorio Chong y David Videgaray, Secretario de Gobernación y de la Secretaría de Hacienda, respectivamente.

El Secretario de Gobernación se le mira un hombre equipo hecho al trabajo y al desempeño de la cosa pública, un profesional de la política, con experiencia, que ha enfrentado en corto y de lleno los más diversos y difíciles problemas, colocándose cerca de los mismos, decidiendo las cosas y negociando con quien tiene que negociar.

El Lic. Videgaray, hombre cercano al Presidente Peña Nieto, al frente de la nada fácil Secretaría de Hacienda, donde no todas las cosas salen siempre bien a él y a cualquiera de los que precedieron en el cargo de por lo menos 1982 a la fecha.

La negociación internacional de las finanzas y otras materias, pasan por el puente de la Secretaría de Hacienda y ahí se matiza y se articulan alianzas de las fuertes; esta vez no será la excepción, aunque la gobernación interna va a subir de tono y no sabe qué tan alto; esto le da y le dará mayor desempeño y finura en el manejo político a la Secretaría de Gobernación, lo va a necesitar el país, lo va requerir el gobierno del Presidente Peña Nieto, si es no se quiere llegar a los límites extremos que se alcanzaron con Calderón y antes, en que gobiernos fuertes como el de Gustavo Díaz Ordaz, el mismo de Miguel de la Madrid, al que la crisis bancaria internacional le permitiera diluir sus propias dificultades a la luz de abrir las fronteras del Libre Comercio y que hoy ya no entraña alivio algunos a la crisis mundial.

Se mira que el Partido en el Poder, o lo que resta del mismo, no se hallan en las mejores manos con todo y la experiencia del actual dirigente nacional, Lic. César Camacho, ex gobernador del Estado de México, pero que se le mira con poca movilidad en el manejo de ese organismo semivivo, por no decir muerto ya definitivamente.

¿Quién podría substituirlo y en qué momento? No lo sabemos, como si lo electoral del país fuera cosa consumada, cuando alrededor de esos procesos andan los problemas más delicados y difícil del país.

Desde luego la Secretaría de Gobernación es pieza clave en la cuestión partidaria; ´pero el trabajo político no puede hacerlo directamente el titular de esa Secretaría, sino que tiene qué operar la propia dirigencia y hasta ahora no se ha visto que esto suceda.

La reforma energética tiene y va dejar secuelas de gran agitación y movilidad social y para que las aguas no desborden el cauce democrático se necesita política interior y de otra, entre ellas las hacendarias, de gran calado.

La crisis mundial va agudizarse. Las elecciones presidenciales en EU están a la puerta, en mundo entero se mira convulso. ¿Cómo capotear el temporal nacional e internacional? No se miran estrategias fáciles y de maniobra, valederas a tal grado de una vez por todas, que le permita al gobierno ganar tiempo y espacios. El campo mexicano se va agitar, hace tiempo que se abate sobre el mismo la peor crisis de su historia, sin contar naturalmente la Colonia y el Porfirismo, lo mismo que las primeras tres décadas del siglo pasado hasta la llegada al poder del general Lázaro Cárdenas del Río.

El ITAM Y La Ibero no dan cuadros de la inteligencia de un Narciso Bassols, de un Vicente Lombardo Toledano y menos la de un Fidel Velázquez.

Ese tiempo y esos personajes ya no existen, no se dan, no se hallan por lo que se ve en ningún partido, como tampoco se mira que haya ánimo para una negociación política de fondo con personajes que se mueven por ahora al margen del gobierno, algunos de ellos ya entrados en años y tal vez no quieran ya compaginar con la actual política económica que se centra en los contratos de los fundos petroleros. Esto es lo que vemos en el panorama del país y en el ámbito mundial.

Analista*

¿Una parte de la sociedad civil, o solo su burocracia?

Imprimir esta nota Imprimir esta nota

julio 22, 2014

Gilberto Herrera Medina*

El constituyente legislativo que pretende representar a la sociedad civil, en la realidad representa a una sociedad civil minúscula, mini empequeñecida doblemente: primero dentro de sí misma, pequeño número de individuos, en el que el PAN es sólo una todavía más enclenque burocracia política y no así el PRI, que representa el espectro generalizado de la dispersión social, convertido en una expresión nominal, también político estatal, de lo que pudo ser el gran Estado Mexicano atorado por y en el imperialismo, al que hoy le entrega su testamento de burguesía arruinada en medio del desconcierto de la crisis mundial.

La izquierda, en singular o en plural, se encontró al final topando con su propio vacío de clase y en el mar electoral de la misma forma parcelado y repartido para ver si puede juntar esa pedacería.

Duro destino de orfandad clasista el de las clases medias empotradas en el edificio que ocupan las diferencias sociales de esta maltrecha sociedad civil mexicana, cosida con abuja de arrea al costal de los monopolios extranjeros que se volcarán sobre el país, para ver si logran la valorización de los dineros imaginarios que no constituyen inversión productiva alguna, sino mero numerario, multiplicado, no en barriles y en precios, sino en el crédito público que ingresará al torrente de la especulación mundial.

Nada se ha ganado y todo se ha perdido de golpe. Petróleo y electricidad son productos industriales, valores de la producción industrial, capitalización de sus activos fijos, cuyo uso y apropiación por parte del capital mundial crediticio, hoy por hoy, son un peso muerto y nada más, sin capitalización posible que pueda mover el círculo amplio del estancamiento mundial, que se mece en el sube y baja de las bolsas de valores y las paridades monetarias.

¿Y qué dirá el constituyente norteamericano, con las nuevas extensiones de la riqueza natural de que se ha apropiado? ¿De cuántos millones de emigrantes estamos hablando? ¿De cuánta pobreza incrementada estamos hablando, distinta a la que ya padece la sociedad civil de ese país, misma que nunca llegará a convertirse en parte de clase política de la gran nación del Tío Sam?

De un Constituyente Negro estamos hablando, mismo que, después de casi un siglo lograra tener un Presidente de color, de la misma manera que lo hicieran los hijos de los emigrados irlandeses, mientras el “panismo” nuestro, en los tiempos de cuando Maximiliano llegó aquí, traído y consecuentado por los mismo de siempre que, se solazaban lanzando injurias, tras injuria contra el Presidente que abolió una esclavitud por otra: la de los kukuxklanes que siguieron prendiendo fogatas frente a las cabañas de las familias emancipadas del acasillamiento feudal boyante del algodón exportado por millones de toneladas métricas hacia el caudal industrial inglés y, nosotros, hoy en México, repetimos la experiencia de irnos por la renta y sin las ganancias de nada.

Pero eso fue entonces, ¿ahora qué será? Y don Felipe Calderón y su cuadrilla, lo mismo que Fox, festinan el nuevo Tratado de Guadalupe Hidalgo, o peor que aquello. El Estado político y el Estado político a medio hacer, un frágil Estado en su largo y prolongado esfuerzo por llegar a serlo, apenas logrado en 1938; hoy vuelve las grupas del caballo que trajo a que fusilaran a Agustín de Iturbide en Padilla, Tamps., como no se hizo con Santa Anna y sí a la mala y a traición con don Vicente Guerrero.

La historia no se vale de constituyentes artificiales, aunque a veces así lo parezca, ni de concreciones formales pasajeras a base de diputados y senadores plurinominales, para integrar mayorías magras, más que los 70 millones de miserables que formamos la nación y lo que venga sin panes ni peces.

Analista*

Histórico