“Respetar”, tratados sobre pena de muerte

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Febrero 23, 2010

Helen Prejean, célebre activista estadounidense contra la pena de muerte, dijo hoy que espera que la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos “cambie su actitud” y cumpla sus compromisos internacionales en esa materia.

Sobre la situación de reos mexicanos condenados a muerte en Estados Unidos, Prejean señaló en rueda de prensa que la “gran mayoría son mexicano-estadounidenses o nacionales mexicanos”, y reconoció que muchos de ellos no tuvieron derecho a una asistencia consular adecuada.

En el marco del Congreso Mundial contra la Pena de Muerte que se inicia aquí este miércoles y concluirá el viernes 26, la monja católica que ha luchado por más de 20 años contra la pena de muerte reiteró que “espera que cambie esa mentalidad de la Suprema Corte de Justicia de no hacer caso a los acuerdos internacionales” como la Convención de Viena.

“Esta actitud de que (el gobierno de Estados Unidos) no necesita del resto del mundo y la arrogancia de hacer las cosas a su modo espero cambie”, insistió Prejean.

La religiosa recordó el caso de Manuel Ortiz, el último reo al que acompañó en el corredor de la muerte en Luisiana antes de que fuera ejecutado, quien era de origen salvadoreño y tampoco tuvo acceso a una asistencia consular.

La Corte Internacional de Justicia (CIJ) solicitó en 2008 a Estados Unidos que “tome todas las medidas necesarias” para suspender de forma provisional la ejecución de cinco mexicanos condenados a muerte en el estado de Texas.

La suspensión permitiría que la CIJ tramitara la petición de México de interpretar la llamada sentencia Avena del 31 de marzo de 2004, en el sentido de que 50 reos mexicanos condenados a muerte debían recibir nuevas audiencias para determinar si la Convención de Viena, de 1963, fue violado durante sus detenciones.

Sin embargo, el mexicano José Medellín, acusado de la violación y muerte de dos adolescentes, fue ejecutado en agosto de 2008 en el estado de Texas.

Prejean es la monja a la que personificó la actriz Susan Sarandon en la película “Dead Man Walking” conocida como “Pena de Muerte”, en la que se trata el proceso de un condenado a muerte hasta su ejecución.

Por otra parte, Mario Marazziti, portavoz de la organización católica San Egidio que lucha por abolir la pena de muerte, señaló que en 2008 90 por ciento de las ejecuciones se llevaron a cabo en cinco países.

China, en primer lugar, de acuerdo con Amnistía Internacional ejecutó entre mil 700 y seis mil personas; Irán a 349 en 2008 “y probablemente más en 2009″, incluidos ocho menores de edad.

Asimismo, Arabia Saudita ejecutó a 102, de los cuales 39 eran extranjeros, Estados Unidos concretó 37 ejecuciones, de las cuales 18 fueron llevadas a cabo en Texas.

Marazziti hizo un llamado a naciones musulmanes como Irán a que impongan una moratoria a la pena de muerte, lo cual “no va en contra del Corán ni de ningún principio”.

En Japón, ni los presos ni sus familiares son avisados sobre la fecha de la ejecución, alertó.

“Cada vez que se abre la puerta de la celda el preso no sabe si es por comida, para recibir una carta o para llevarlo hacia la muerte, cada día, todos los días”, agregó.

Pulso Político On Line / Notimex

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