No es lo mismo Alianza que revolturaGilberto Herrera Medina Es muy difícil que quienes bregan en el oportunismo político de toda laya, puedan volver a ser oportunistas de derecha o de izquierda, como también que los liquidadores de un partido, rayen en el liquidacionismo a cada paso, por esa que es su característica principal: de ahí que criticar a la mal llamada izquierda, resulta una necesidad política y una manifestación de impotencia política y de incapacidad organizativa. El partido de los Chuchos es eso: oportunismo sumado al liquidacionismo político y a la renuncia de antemano al fortalecimiento de cualquier organización independiente de clase obrera y de las capas medias que aspiran a alcanzar esa alianza. La diferencia histórica y política entre el PRD y el PAN, es una diferencia que arranca desde las raíces mismas de la Independencia de nuestro país y de la Reforma encabezada por Juárez y Melchor Ocampo. El grupo conservador que se opuso a la Independencia, Lucas Alamán entre otros, lo mismo que los conservadores que combatieron la Reforma, son grupos de la burguesía colonial, grupos que se ampararon en los intereses de la Iglesia y no en los de un Estado laico, para resumirlo en esos términos. Nadie pensó jamás, ni actuó en el sentido de unir a la Iglesia, por ejemplo, en pro de la Independencia, ni a los jesuitas en pro de la Reforma de Juárez. Lo propio cabría afirmar acerca de la Revolución Mexicana y de la Reforma Agraria, o de la Constitución de 1917, renunciando a la aplicación del artículo 27 Constitucional y el derecho de la nación a reivindicar el petróleo, las minas y la electricidad. Pero sucede ahora que quienes mal se llaman izquierda, echan todo por la borda en una lucha con las fuerzas que han nulificado en la práctica esos intereses de la Nación, atrás de los cuales se hallan los intereses de la clase obrera y de las masas agrarias y aún los intereses de lo estratos de la clase media, cada vez más empobrecida y sin salida. A eso, en lugar de llamarle alianza entre la derecha y la mal llamada izquierda, hay que designarla por su nombre; traición histórica, confusionismo y revoltura política oportunista de liquidadores sociales y políticos. Que también se le pidan disculpas a los jerarcas del clero, también eso es confucionismo, como falso jacobinismo es legislar sobre un hecho natural, la diferenciación o no de sexos, elevándola al plano civil, cuando en la realidad los hombres y las mujeres de México, sobre todo las pequeñas clases medias padecen el atropello y los efectos perniciosos de una guerra sucia no declarada. ¿Los que impulsan, soterradamente, una cosa y otra, son los que confunden en una revoltura electoral sempiterna, sin que los yerros de la pretendida ortodoxia democrática, también permeada por el oportunismo, legitimen el vacío política y la indefensión social en que se encuentra el pueblo de México. Comentarios |

